Cuando las personas llegan a los encuentros sexuales, llevan consigo una serie de pensamientos en torno a lo que va a suceder en la relación o las cosas que pueden o no abordar dentro de la misma, algunos de estos pensamientos se han compartido culturalmente o se han aprendido a través de la socialización del individuo y se consolidan en lo que se conoce como mitos sexuales, los cuales pueden ser reales o no, o pueden tener partes fundamentadas científicamente y un gran nivel de fantasía, lo que hace que las personas tiendan a no cuestionarlos y algunos sean aceptados y compartidos fácilmente. Estos mitos pueden girar en torno a diferentes situaciones y elementos de la relación y pueden determinar el éxito dentro de la misma, llevando a las personas a altos grados de satisfacción o por el contrario representar un obstáculo difícil de saltar en el momento que aflora dentro de la pareja, se manifiestan en términos de temores, resquemores o ideas fantasiosas respecto a ciertos aspectos que se involucran en una relación sexual y pueden llevar a generar múltiples problemas en las personas que van con facilidad desde sentimientos de culpa, incomodidad e inadecuación con el rol sexual, sentir niveles de despersonalización hasta altos niveles de depresión y rompimiento de las relaciones de pareja.
Los mitos se han generado a través de los temores y miedos en torno a la sexualidad, así desde tiempos remotos se han venido consolidando algunos y lo que es mas preocupante se han trasmitido de generación en generación, obligando a cada individuo a validarlos de acuerdo a su propio proceso de aprendizaje y nivel de riesgo que decida asumir dentro del conocimiento de su cuerpo, rol sexual y su posición ante la sexualidad y las relaciones sexuales. Pueden tener orígenes diversos, desde los conceptos religiosos, hasta los culturales propios de algunas regiones o comunidades, donde a partir de la protección de principios, políticas, valores o conceptos, generaron historias en torno a aspectos determinados de la sexualidad y el sexo como condicionamiento o factor de control de los allegados a la cultura o la comunidad y así se mantenían algunas garantías de la estabilidad de la misma.
Sin embargo con las migraciones y la transculturización los mitos empezaron a cruzar fronteras validándose y haciéndose mas complejos o desvirtuándose y convirtiéndose en un mecanismo ya no de control, sino de temor y de restricción para algunas personas.

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Hay muy pocas relaciones de pareja en la que ambas partes tengan la misma predisposición para dar tanto como para recibir. Y es que algunas personas dentro de una relación sienten que deben tomar el rol de siempre “dar” y otras de siempre “recibir”. Si bien este patrón de conducta siempre lo podemos encontrar en los dormitorios, es con un masaje que se practica en pareja que podrás revertir esta condición egoísta del ser humano ya que las técnicas del masaje erótico hace que se obtenga reciprocidad y equilibrio de la energía sexual.
Como si se tratara de un tesoro escondido, se han trazado ya muchos mapas de la 

