No son uno ni dos los alimentos, animales y vegetales a los que podemos tener alergia: a la lactosa, al polen, a lo gatos, etc., elementos que hacen que nuestro organismo reaccione a la defensiva porque no los tolera. ¿Y si os dijéramos que hay quien experimenta lo que llamamos alergia sexual, sin que por que ello esté inventando una excusa par no tener sexo, pues en realidad su cuerpo es capaz de mostrar rechazo ante determinados fluidos sexuales, pese a que mentalmente se encuentre más que predispuesto a intercambiarlos en el juego del amor?. Aunque parezca paradójico para algunas personas el placer puede teñirse de repulsa en el momento en el que el líquido preseminal, o el flujo vaginal hacen acto de presencia en el escenario de la pasión.
Cuando esto empezó a escucharse allá por los años sesenta investigando enfermedades de transmisión sexual, fueron varios los casos masculinos que se conocieron e informaron de cómo después de mantener relaciones sexuales sufrían molestas irritaciones en sus genitales, que se atribuían a una alta sensibilidad a las secreciones vaginales de sus compañeras. Pero ellos no resultaron ser los únicos, la ciencia ha seguido corroborando como las mujeres también pueden padecer este tipo de reacciones alérgicas al esperma masculino, que se caracterizan por picor en la vulva, hinchazón y escozor intenso en el área genital.
Como es fácil de imaginar, hay casos en los que un simple preservativo (para evitar el contacto de mucosas) puede disipar tan incómodas reacciones íntimas, por lo que a pesar del descontento por parte de los amantes del sexo sin barreras, suele ser una solución bastante sencilla y aceptable. El obstáculo puede ser mayor para aquellas parejas que desean tener hijos y que además de las sufridas alergias se encuentran con la formación de anticuerpos incompatibles con el esperma que les conducen a las puertas de la infertilidad. No obstante, hemos de decir que siempre les queda la opción de las técnicas de reproducción asistida.


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En realidad, en las sociedades primitivas un matrimonio no era posible que se disolviese por lo que una ruptura corresponde al hombre ordinario. Esto se sabe debido a diferentes estudios etnográficos en donde se ha confirmado acerca de la existencia de diferentes causales de divorcio que tienen una naturaleza muy diversa como por ejemplo adulterio (tal vez la más común), la embriaguez o la esterilidad (y es que para muchas culturas, un hijo en la pareja le daba a esta un sinónimo de indisolubilidad). Así, a la par de estas razones también aparece la figura de la repudiación, que consistente en tener una conducta de rechazo hacia el cónyuge debido a que se sabe que este es culpable; así esta era una conducta prácticamente adquirida por la mujer ya que el hombre era siempre el culpable.
Un estudio hecho por American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, en su ultimo número, afirma que los niños, hijos de madres que han pasado casi toda su vida con niveles de estrés altos o intermedios, tienen un riesgo más alto a desarrollar la enfermedad del asma y también afirma este mismo estudio que otro de los factores es la
Educasexo, como blog con intereses educativos en materia sexual, siempre os ha informado sobre los métodos anticonceptivos más fiables que existen en el mercado, y si os fijáis bien, ningún redactor ha recomendado el coitus interruptus como tal, puesto que está demostrado que no es eficaz para evitar embarazos no deseados, y además es peligroso para la salud ya que no protege de las enfermedades de transmisión sexual que podáis adquirir en aquellos encuentros sexuales sin protección con amantes de los que desconocéis su currículum amoroso.
Si bien este segundo caso es una forma natural de “venir al mundo”, se dan casos en que este no se puede llevar a cabo y es donde la cesárea se vuelve una opción más segura que el parto vaginal bien por la vida de la madre o del niño (o ambos) ya que pueden aparecer ciertos problemas antes o durante el trabajo de parto.
La igualdad de géneros es una revolución que no tiene fin, ha llegado a muchas esferas tanto de lo personal como de lo social, laboral y familiar. En la sexualidad, como no podía ser de otra manera, las voces femeninas se alzaron hace tiempo para reivindicar su 
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