Adolescentes, Sexo, Sexualidad

Baja autoestima sexual

El tamaño de la propia estima sí importa
Por P. Córdoba, en 4 de Junio de 2008

verguenza sexual“Dime cómo te ves tú, y te diré cómo te relacionas con los demás”. La visión que se tiene de uno mismo es la base fundamental que determinará con qué fuerza y habilidades saldremos al encuentro del resto de personas. Y en el sexo, la cosa no es diferente, ya que la autoestima es un factor más que relevante para establecer relaciones íntimas sanas y de calidad. Si uno piensa que no es lo suficientemente bueno o atractivo, estará inhibido durante la relación sexual, pues creerá que tiene poco que ofrecer, y por lo tanto tampoco se atreverá a recibir con espontaneidad a la pareja.

Tener una baja autoestima sexual no es algo a lo que se llega de repente, sino que se va instalando poco a poco desde la pubertad, especialmente cuando se empiezan a recibir los primeros mensajes sobre gustar o no a otros, y comienzan a valorarse los cambios que va experimentando el cuerpo con el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (mamas, vello, cambio de voz, etc..).

Llegar a ser un adulto con un autoconcepto sexual deteriorado puede boicotear la mejor de las relaciones, porque somete a la persona a un examen constante, el cual no sólo nunca aprueba, sino que además va generando más y más ansiedad al sentirse en continua autoobservación, llegando incluso a evadirse mentalmente, o sentir que “se sale” de su cuerpo y abandona la cama durante los encuentros sexuales.


Es bueno que la pareja conozca lo que le está pasando, el verdadero problema, porque de no ser así a veces podrá sentirse rechazado. Entre los comportamientos más frecuentes que reflejan un déficit de autoestima sexual hallamos:

  • Especial resistencia a desnudarse delante de la pareja, o a tener sexo con la luz encendida. Esto evidencia la dificultad para aceptar su propio cuerpo, y la angustia que le crea el sentirse expuesto a la posible desaprobación del compañer@, a pesar de que éste exprese claramente que se siente atraído.
  • Desconfianza e incredulidad cuando recibe un elogio por parte de su pareja alabando su físico o sus artes amatorias. La respuesta predominante ante tales “piropos” es de escepticismo, aunque en ocasiones puede llegar incluso a pensar que el otr@ miente, o le ensalza para consolarle por pena.
  • Es incapaz de llevar la iniciativa o proponer nuevos juegos eróticos por temor a que la pareja lo rechace, vive con un permanente miedo a desagradar al otro. Por eso, le pregunta constantemente durante la relación si lo hace bien o le está gustando, a veces de forma tan reiterativa que el compañer@ puede llegar a molestarse, o distraerse cuando menos por su insistencia.
  • Descarta el autoerotismo, porque no se ve a sí mismo seductor, ni se cree merecedor de tiempo para estimularse. La autoexploración sexual requiere de un autoconcepto positivo y de motivación por conocerse y cuidarse.
  • No deja de mandarse mensajes negativos que le alejan de las sensaciones corporales placenteras, tipo: “siento que no le voy a gustar.”,”mejor ni pido, porque me voy a frustrar”,”en el fondo siento que no l@ merezco”.
  • Si es hombre la disfunción sexual más habitual con la que se topará será la dificultad para mantener la erección, y si es mujer la anorgasmia, porque tanto para excitarse como para llegar al clímax es necesario estar relajado y sentirse deseado. La persona con un autoconcepto negativo está demasiado concentrada en sus déficit (los cuales magnifica) como para poder disfrutar plenamente del sexo.

Una vez que se reconocen las conductas que van mermando la propia valía y disminuyendo la satisfacción sexual, es hora de ponerse en marcha y empezar a cuestionar muchas de las creencias erróneas que subyacen a esa baja autoestimujer tapando carama sexual:

  • Como os comentábamos en una artículo anterior el sexo se aprende. Las prácticas sexuales se pueden modificar, corregir y mejorar. El rol de amante no es algo acabado e irreversible, sino que está por desarrollarse, y cuando no se sabe cómo hacerlo, tal vez sea hora de formarse y asesorarse un poco más en nuestras habilidades amatorias. Bibliografía especializada, consultar a un sexólogo y hablar mucho con la pareja son los tres primeros peldaños para llegar a la cima del placer.
  • La belleza física es algo subjetivo, y por cierto… efímero. Eso no significa que no hagamos cosas por embellecernos, pero en nosotros está saber valorar lo hermoso de nuestro físico. Decir que “nuestro cuerpo es horrible” es demasiado general, siempre hay algún aspecto de nuestra estética que nos puede gustar y que podemos resaltar. La cuestión está en elegir poner la vista en aquello de lo que se carece, o en aquello que se tiene. La elección está en ti: “¿me falta, o tengo?”; “¿quisiera ser, o soy?”.
  • El atractivo sexual no está determinado exclusivamente por los atributos físicos. En la gran mayoría de los casos, lo que hace que una persona sea percibida como sexy es su actitud, su capacidad de seducción más allá del físico en particular. Cuando alguien es valorado como atractivo, es porque despierta un interés por su forma de hablar, sonreír, caminar, sentido del humor, creatividad, etc.
    Esto explicaría porque existen parejas felices en las que uno de los dos no parece tan atractivo en comparación con el otro, sin que eso parezca incomodarles. Alguien con alta autoestima se presenta sugerente de por sí, aunque no encaje con los prototipos de belleza de la sociedad. Se ama y se siente seguro de sí mismo, por lo que atrae sexualmente más que otro individuo que se siente inseguro, descuidado e inferior.
  • Es preciso cambiar la manera que tenemos de hablarnos a nosotros mismos. Las palabras negativas que nos autodirigimos un día tras otro acaban por convertirse en poderosas autodefiniciones con las que nos hemos ido clasificando (”vaya cara!, qué pecho tan caído, qué panza tengo, qué viejo estoy!”), y que repetidas habitualmente dejan su huella. Imaginemos que un amigo se dedicara cada día a regalarnos estos mensajitos; sí, efectivamente, se habría convertido en un enemigo que nos restaría energía. Pues ese es el mismo efecto que tiene en nosotros el diálogo interior negativo. De ahí que entrenarse en autoelogiarse de vez en cuando, siempre que lo dicho sea realista y creíble, puede contribuir a que vayamos al encuentro sexual con una disposición más positiva, y deseosos de entregar lo mejor de uno mismo.Foto1: Monkyyy
    Foto2: Maria Guedes
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