Todas las personas buscamos que ser los mejores amantes en la cama, satisfacer a nuestra pareja y dejarla con una sonrisa de oreja a oreja luego de hacer el amor. Algunas personas están realmente convencidas de querer hacer o aprender esto para la felicidad de su pareja y en buena cuenta para elevar el nivel del matrimonio y en específico del área sexual del mismo, otros lo hacen por un mero afán de aumentar su ego y mientras mejor sienten que rinden en el acto sexual, se sienten más complacidos y también hay quienes se interesan en el tema por un tema de seguridad.
Para estos últimos, un buen desempeño en la cama les asegurará la estancia de su pareja y que no ande revoloteando por allí y que ni siquiera le pase por la cabeza una infidelidad. Como vemos hay varias razones para poder entrar en la elite de los buenos amantes. Pero no será tarea inmediata ya que aquí la experiencia es lo que más pesa. Uno no se puede convertir en buen amante de la noche a la mañana, es un proceso de largo aliento que implica conocimiento del sexo opuesto. Justamente la semana pasada debatíamos con un grupo de amigos la importancia de conocer lo que le gusta al sexo opuesto.

Imagen tomada de Flickr por alechen
Por ejemplo en el caso de los hombres, muchos de los asistentes a esta reunión desconocían los elementos mínimos necesarios que hacen que una mujer se excite más rápidamente. En efecto, a estas alturas yo pensé que ya todos los hombres sabían que la mujer se estimula en primera medida por el sentido del oído. Sabiendo esto, todo hombre debería perfeccionarse en el campo correspondiente, es decir en su locuacidad y oratoria, por cierto que lo primero será despojarse de la timidez y del popular miedo al fracaso con las mujeres.


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