La primera menstruación (menarquia) es todo un acontecimiento para la chica que asiste desconcertada a una sucesión de cambios en su cuerpo, que le anuncian la entrada a un mundo que ni es de adultos, ni es ya de niños.
Empezará a experimentar reacciones químicas con las que cobra sentido la expresión “revolución hormonal”, que será la causa de la aparición de los caracteres sexuales secundarios femeninos, como el desarrollo de sus senos, el crecimiento del vello en el pubis y las axilas, y el incremento significativo de la altura. Si no ha recibido previamente la información adecuada puede asustarse, sentir rechazo hacia algo que mes a mes le recuerda que es diferente a sus compañeras, puesto que suele transcurrir bastante tiempo hasta que se deciden a contárselo unas a otras.
¿Cuándo llama a la puerta esta mensajera de tonos rojizos?. El inicio de la menstruación se produce entre los 10 y los 16 años de edad en la mayoría de las féminas preadolescentes de países desarrollados. Es decir, que hoy en día, la media de edad de aparición de la regla es a los 13 años, mientras que hace un siglo y medio en las grandes potencias era a los 16 o 17 años, semejante a la que actualmente encontramos en las chicas de países con una economía precaria.
Si esto lo ponemos en consonancia con la edad de la menopausia o retirada del periodo, que por el contrario se ha mantenido más o menos constante (45-50 años), concluimos que el tiempo en que la mujer se expone a los estrógenos ha ido aumentando con las décadas.
Aunque la edad de estreno de la menarquia en una mujer en concreto, es el resultado de la combinación de múltiples variables (genéticas, nutricionales, actividades físicas, etc.), es evidente que la mejora de las condiciones sanitarias y alimenticias de las que han podido disfrutar las últimas generaciones, es una de las principales explicaciones ante la bajada significativa de la edad de aparición en las nuevas cohortes.

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Sí, esta frase es bastante cierta y no sólo la podemos aplicar al caso de los seres humanos sino también debido a algunas investigaciones que se hiciesen con primates superiores y que revelaron que el comportamiento sexual es cuestión de formación continua. Por poner un ejemplo, los chimpancés que aún son jóvenes, antes de copular lo primero que hacen es observar cómo tienen coito algunas parejas ya experimentadas y después, una vez asimilados dichos conocimientos aplican lo que visto, si bien con mucha inexperiencia en un principio a medida que van experimentando con diferentes parejas, también van mejorando. Sin embargo, sucede que cuando se han observado casos de chimpancés que han vivido en cautiverio y no han podido presenciar experiencias ajenas, entonces, son estos son muy torpes cuando se trata de intentarlo desde un principio.

ocerte a ti misma.
Hace pocas semanas se han publicado los resultados de una importante encuesta sobre los hábitos sexuales de los adolescentes que se ha realizado en veinticuatro países de Europa y Norte América. A las preguntas ha respondido un total de 33.943 jóvenes. Según los encargados de la elaboración de esta macroencuesta, una “sustancial minoría” de los chicos y chicas de quince años han tenido relaciones sexuales. Los porcentajes de quinceañeros que reconocen haber practicado sexo varían entre países, desde un 14,1% en Croacia, hasta un 37,6% en Inglaterra.
Cada mes la misma historia, el mismo dolor. Tu vida se detiene esos días, porque lo único que puedes hacer durante unas horas es recostarte, y esperar a que alguno de los múltiples antinflamatorios que has probado haga su efecto.
na ola de calor agradable va amortiguando las contracciones del útero.
sexo ha llegado décadas después. Pensemos que hasta hace relativamente poco el papel de la mujer en las relaciones sexuales era absolutamente pasivo, no se le permitía opinar con respecto a sus preferencias, ni se le preguntaba si estaba satisfecha sexualmente, con lo cual es impensable que hablara de ello con amigas. De hecho, se consideraba impropio de una mujer decente que hablara simplemente de sexo o intimidades.
De nariz a nariz, los consumidores han propagado las cuestionables propiedades afrodisíacas de esta sustancia. Fama sospechosa, si consideramos los testimonios que dan cuenta de la merma en la capacitad de excitación sexual tras esnifarla.
tan. Si se llega a la intoxicación, los síntomas de sudoración, sequedad de boca, paranoias, alucinaciones visuales y auditivas, etc., es absolutamente incompatible con una respuesta sexual satisfactoria.
Mucho tiempo lleva en nuestra retina la imagen del “cigarrito de después”. Esta expresión refleja la relación de tabaco con la sensación de plenitud, tras comer o tener relaciones sexuales, como si se necesitara para cerrar el acto de forma completamente satisfactoria.
ual es mala compañera en los encuentros de cama.

