Uno puede acudir por muchas razones a una farmacia y este lugar generalmente es asociado en nuestra mente con alguna enfermedad. Sin embargo, muchas personas acuden a una farmacia simplemente para comprar un producto que le asegure una buena jornada sexual esa misma noche o en las noches sucesivas. Ya muchos de ustedes estarán pensando que me voy a referir a un viejo conocido de estas lides llamado condón. Pues no es así. La farmacia puede ofrecernos más de un producto que nos puede reportar grandes beneficios a la hora de cotizarnos como grandes amantes, beneficios que no distinguen de género y que le vienen bien tanto a hombres como a mujeres. Lo anecdótico del asunto es que, en más de un caso, estos productos no han sido manufacturados con el horizonte sexual en la mente sino más bien con fines terapéuticos o de otra índole. Pero la lista es más o menos larga y en esta ocasión quería situar las coordenadas del artículo en el continente asiático ya que desde allí llega el conocimiento de una raíz que desde algún tiempo se conoce en occidente y, lo mejor del caso, se viene usando con éxito en ciertos casos de disfunción sexual. Me refiero al Ginseng. Todos hemos oído hablar de esta planta, aunque sea de refilón y muchos de nosotros lo hemos archivado en nuestras mentes como algo exótico y lo hemos asociado con una de las tantas medicinas naturales para el stress, el cansancio y toda la demás verborrea que le sigue. Todo es cierto, pero también influye notablemente en la función que nos atañe, la función sexual.

Imagen tomada de Flickr por Cary
En mi caso, el primer acercamiento que tuve al Ginseng fue en su forma de mate, en aquellos sobrecitos filtrantes tan anunciados para el tratamiento de adelgazamiento de una persona. Para ser más exactos, fue una pareja mía la que siguió con rigor este tratamiento y vaya que le funcionó. Ella logró bajar casi 15 kilos, por supuesto acompañando el Ginseng de una buena dieta y de un programa de ejercicios. Sin embargo y, para mi sorpresa, estas no fueron las únicas noticias que trajo esta bendita hierba. Paralelamente, quien escribe notó como su pareja cogía cierta aceleración en cuanto a su rendimiento sexual. En un principio lo atribuí a los kilos que ella había perdido merced a su régimen lo que le permitía moverse con más soltura.

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Los signos y síntomas del embarazo son consecuencia de los cambios fisiológicos que ocurren en las etapas de la gestación. Cada embarazo es un mundo, y ni siquiera la misma mujer experimenta los mismo síntomas en cada embarazo, por eso no se trata de ir marcando en una lista los signos para confirmar el estado, sino de saber reconocer algunos de estos síntomas en caso de tenerlos. Aún así, aunque estos signos estén presentes, también pueden deberse a otras causas, por lo que os adelantamos desde ya que no podemos saber si estáis embarazadas sólo porque nos expongáis vuestros casos. Tan sólo tratamos de aumentar el conocimiento general sobre la época de la gestación.
“Mi última regla fue el día 6 de enero, mantuve relaciones sexuales sin protección y ahora quiero saber si podría estar embarazada” Este es el prototipo de comentario que nuestras lectoras nos dejan. Para empezar queremos hacer una declaración de intenciones. Desde 

