Aunque cada vez es más habitual que las mujeres expresen sus gustos y preferencias sexuales, sean más activas y capaces de llevar la iniciativa en la cama, etc., aún no se han equiparado a los hombres en cuanto a hablar de sexo abiertamente con sus compañeras, o tener la desinhibición y libertad de poder entrar a un sexshop e investigar sobre sus productos. Parece que los prejuicios y tabúes sobre el sexo son todavía más frecuentes entre el género femenino, lo que las limita a la hora de enriquecer sus relaciones íntimas y poner en macha sus fantasías, como podrían hacerlo con el uso de la amplia gama de artilugios eróticos que hay en el mercado.
Teniendo en cuenta estos datos, y negándose a privar a la mujer de una sexualidad plena, Eva Moreno una periodista con master en Sexología, crea una serie de reuniones a domicilio, en las que poder dar a conocer los juguetes eróticos a las mujeres de modo lúdico y didáctico.
Estos encuentros caseros se han bautizado con el nombre de tapersex, y son una oportunidad no sólo de acceder a productos eróticos, sino de hablar desinhibidamente de sexo y sin miedos. Entre sus principales ventajas hay que considerar:
-Son grupos de mujeres (amigas, compañeras de trabajo, vecina, etc.) que se conocen entre ellas, y que con el pretexto de las risas provocadas por los artículos descubren una manera espontánea de intercambiar entre ellas vivencias íntimas, o al menos poder manifestar sin tapujos sus opiniones sobre el sexo, aspecto que es más difícil de hacer cuando están recogiendo a los niños del colegio, o quedan en una cafetería. Es decir, que hallan el contexto adecuado y facilitador para conversar sobre sexualidad, sin que nadie desentone o se sienta rara.
-Además conceden la posibilidad de informarse y revelar dudas acerca de temas sexuales, que en otras situaciones les resulta difícil o vergonzoso plantear. De hecho, todos los productos eróticos los presenta y muestra una asesora, quien no sólo ha sido previamente formada, sino que como requisito para su contratación suele valorarse que tenga conocimientos en sexología y/o psicología. No es raro que durante la misma exposición de los artículos las clientas acaben formulando preguntas sobre cuestiones sexuales relacionadas, con lo que agradecen que la persona que les enseña el catálogo también pueda asesorarles, matizando claramente que no equivale a una consulta sexológica o psicoterapéutica, para lo cual han de acudir a un profesional de forma individualizada.
-Otro de los beneficios es que es un modo discreto (pues todas las que están allí tienen confianza y se conocen) y cómodo de acceder a lencería sexy, juguetes eróticos, etc., sin tener que desplazarse y entrar a un sexshop, lo que para algunas es imposible, dado su pudor a comprar solas, o el temor a que les vea alguien del barrio. Así, en un ambiente de humor y amistad es más fácil adquirir aquello con lo que siempre han fantaseado. Eso sí, estar en grupo no significa que las demás tengan que saber lo que adquiere cada una, pues el pedido se registra de manera privada y por la misma vía la asesora puede entregarlo
No sólo te explican cómo funcionan los productos, es que las clientas tienen el derecho a tocarlos, olerlos, y probar el sabor de algunos (gel, ropa interior comestible), digamos que la degustación es completa, dejando atrás la frialdad de la compra por catálogo.
-Es una propuesta que está ayudando a cambiar la imagen distorsionada que tienen algunas damas sobre los sexshop. Quede claro que no es “cosa de hombres”, la mujer también puede sugerir, llevar la iniciativa y enriquecer sus relaciones con creatividad, potenciando el uso de todos los sentidos.
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