Entre los problemas cotidianos que surgen entre las parejas, son bien conocidas las discusiones por diferencias en el reparto de las tareas domésticas, la educación de los hijos o la frecuencia de las relaciones sexuales. Sin embargo, pocos se quejarían explícitamente sobre cómo repercute negativamente en su relación el aburrimiento, a pesar de experimentarlo, como si no hubieran tomado conciencia de la sombra que arrastra una convivencia apática. Pensemos que el aburrimiento, frente a otro tipo de cuestiones, al menos no genera tantos desencuentros a voz en grito, por eso quizá se tolera más, o pasa más desapercibido a la hora de detectar puntos flacos en la relación.
Pero, lo cierto es que no son pocos los que alegan al separarse que les pudo el tedio, acompañado del “he dejado de sentir lo que tenía que sentir, se me fue…”. Luego en el fondo el hastío es un fuerte enemigo del amor, pese a que en el día a día de la pareja deambule invisiblemente.
Para identificarlo, podemos hallar cuatro tipos de causas:
1.Cuando viene de uno mismo:
Este sentimiento aparece cuando se tiene dificultad para disfrutar de las actividades cotidianas, porque se es muy exigente y se asocia la diversión a situaciones extremas o especiales, que claro está, no ocurren habitualmente. Es decir, esté con quien éste, y sea donde sea, se ha perdido la capacidad de valorar las cosas.
2. Cuando proviene de la monotonía.
En este caso es la vida en común la que se ha vuelto cómodamente rutinaria, y aunque no hay conflictos, puede que resulte insulsa, sin lugar a la espontaneidad e improvisación que había en los primeros meses o años. Puede que lo que para uno es seguridad y estabilidad, para el otro sea absoluta monotonía previsible.
3. Cuando el otro es muy aburrido.
Por duro que parezca confesarlo hay personas que son conscientes de que llevan a cabo conductas objetivamente aburridas, mezcladas con un ocio pasivo y anodino, en el que apenas hay espacio para interrelacionarse con nadie, incluida la pareja.
Por eso, podría darse la circunstancia de que algunos se aburran con su pareja, simplemente porque lleva hábitos tediosos. A veces, hay que reconocer que quizá siempre tuvo esos comportamientos, y que van unidos a su carácter, si bien al principio no eran tan molestos o representaban un problema. Otras, puede haber cambiado con el paso del tiempo, la desmotivación, o por el desencanto provocado ante preocupaciones externas (trabajo, economía, familia, enfermedades) que le hayan hecho ser más reservado, silencioso o estar más absorto en sus pensamientos.
4. Cuando los intereses se han distanciado.
Si uno de los principales factores de atracción es la afinidad en intereses (cultura, ocio, estilos de vida), una de las variables de distanciamiento es precisamente que los dos miembros de la pareja evolucionen en inquietudes y conocimientos a ritmos distintos. Ese desfase puede producirse porque uno de los dos sigue aprendiendo, desarrollando aprendizajes o aficiones, y el otro se ha quedado en el mismo punto. Este último puede acabar pareciendo poco atractivo para el primero, quien siente que su compañero tiene poco que aportarle ya, porque no le sigue y “le aburre”.

Añadir a del.icio.us
A finales del 1800 había un solo lugar donde se podían encontrar mujeres hermosas, bailes sensuales, canto, teatro, clase baja y burguesía bajo un mismo techo: en el Cabaret
El
A veces aludimos a “sexo prehistórico” para referirnos a relaciones íntimas obsoletas, o en las que predominan los instintos. Pero ¿cómo fue realmente la sexualidad de nuestros primeros antepasados?, ¿qué queda del sexo prehistórico en nuestros días?, ¿son esos hombres de pelo en pecho el único vestigio sensual del homo sapiens?, ¿son las románticas hogueras de las cuevas las antecesoras de las velas de un encuentro a media luz?.
adre en la cabecilla del grupo familiar.
Edu ha conocido a alguien, y parece que va en serio. Empezó como una amistad, como tantas y tantas relaciones, pero gradualmente los sentimientos de Edu por Laura, un chica guapa, agradable e inteligente, se han vuelto más profundos. Edu y Laura quedan en el mundo virtual de 






o que pueda tener su pareja hacia familiares como los padres o hermanos.

