
Afecta a varones que rondan los 65 años y presenta una mortalidad del 40%
La llamada gangrena de Fournier, que recoge el nombre del médico venerólogo francés Jean Alfred Fournier, es una enfermedad muy rara que pocas veces se manifiesta. Cuando lo hace, se debe acudir inmediatamente a urgencias para que se incie el protocolo de tratamiento de dicha dolencia. Este tipo de gangrena se manifiesta en hombres con una edad media de 65 años y afecta al ano, el periné, el escroto y el pene. Hay una serie de factores que, si bien no son totalmente concluyentes, sí que constituyen factores de predisposición importantes: la diabetes mellitus y el consumo crónico de alcohol. No queremos decir que la diabetes o el alcoholismo sean causa segura de gangrena, pero los raros pacientes que manifiestan esta enfermedad cumplen con uno u otro factor. Si no con ambos.
La gangrana de Fournier consiste en una infección de orden necrotizante que puede llegar incluso hasta la pared abdominal. La gangrena se produce tras la necrosis, esto es, la muerte de un conjunto de células. Ello puede producirse por una falta de riego sanguíneo continuado o por una lesión grave que no se ha curado convenientemente. Las sustancias tóxicas, las infecciones o el desarrollo de una enfermedad autoinmune son también causas probables. Así, se llama gangrena al momento en que los tejidos se descomponen. La mortalidad por esta dolencia es especialmente grave, llegando a situarse en un 40%. Por ello hacemos hincapié en un diagnóstico veloz, con tal de empezar con una terapia agresiva lo más pronto posible.
El tratamiento se basa en un suministro de ampicilima/sulbactam. La ampicilina es un medicamento antibiótico derivado de la penicilina. El sulbactam permite la inhibición de una enzima bacteriana. Tambiéns se recomienda el uso de la gentacimina, sobretodo cuando otros antibióticos menos fuertes no han dado los resultados que se esperaban. La gentacimina se receta en varios casos y las enfermedades cutáneas como la gangrena es uno de ellos. Sin embargo debes saber que los efectos secundarios de este medicamento son demoledores. La gangrena de Fournier es por sí sola una dolencia muy complicada pero los efectos de los medicamentos sobre el oído y el riñón no hacen sino completar el cuadro del paciente. Si bien los antibióticos son necesarios para el restablecimiento, no son suficientes.
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