
La lista de filias es interminable
De todo hay en la villa del Señor. El decálogo de filias y fobias sexuales es extensísimo, así como las diversas prácticas minoritarias que proporcionan placer a algunos. Desde aquí nos hemos propuesto desentrañarte los secretos de la sexualidad para que juzgues por tí mismo qué es lo que más te gusta, al tiempo que conoces algunas curiosidades relacionadas con el sexo. En esta ocasión te hablamos de la práctica conocida como el Axilismo. ¿A qué te suena? Pues suena precisamente a lo que es: la utilización de la axila para mantener relaciones.
Algunas mujeres se dejan en vello de las axilas sin depilar, de esta manera, al practicar el axilismo se pretende simular el coito… pero en la axila. Aunque parezca mentira, la zona parece ser bastante sensible a la lengua o al pene. Al estar depilada, la axila simula el pubis y puede ser fuente de excitación para algunos hombres y mujeres. Puede que todo esto tenga una explicación científica, después de todo: las axilas, junto con la boca, las ingles o las palmas de manos y pies, son aquellas zonas que contienen mayor número de glándulas sudoríparas responsables del olor sexual.
Como hemos dicho, el axilismo se trata de una de las denominadas filias sexuales. Pero las hay por decenas. Una filia es lo contrario a la fobia, es decir, una especie de atracción sexual hacia determinadas actividades o situaciones. Hay gente con filias tan extrañas como la Alveolofília o la excitación por tener relaciones en la bañera. O la Belonefília, la atracción por las agujas y por pincharse. Una filia no es necesariamente patológica. Por ejemplo, un hombre puede considerar entre sus fantasías eróticas el uso de tacones de aguja. Esta gusto fetichista por un objeto puede ser una tendencia… pero si se convierte en una obsesión ya estamos rozando lo patológico.
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