Cuando el refranero de nuestros antepasados se queda pequeño para sacar punta a un tema polémico, el pueblo elabora sus dichos y sus frases a pie de calle para dejar constancia de las conclusiones que, a modo de moraleja, van elaborando con el transcurrir de la vida. Y puestos a exprimirle enseñanzas a la cotidianeidad de los días, el sexo y las relaciones amorosas son dos parcelas a las que más tiempo dedicamos en cuerpo (no todo lo que quisiéramos, dirán algunos), alma y mente, prueba de ello son las sentencias populares existentes al respecto, las cuales son infinitas. Entre ellas podemos encontrar:
1. Las que reflejan estereotipos sexuales y hacen de espejo de las creencias distorsionadas acerca del sexo y las diferencias de género aún persistentes en la sociedad actual:
“No hay mujeres frígidas, sino hombres inexpertos”. Este es un tópico que nació del intento por desculpabilizar a todas aquellas féminas que, inhibidas y obligadas a reprimir su sexualidad por tabúes y coacciones masculinas, tenían dificultades para alcanzar el orgasmo, o desconocían por completo lo que era llegar al clímax. Pero realmente no se trata de responsabilizar exclusivamente a un solo sexo, pues la anorgasmia o la falta de deseo pueden apuntar a ambos amantes, e incluso a varios factores (tanto médicos como psicológicos), y además el arte de amar es algo que se puede aprender.
“Los hombres son como las pizzas, los llamas y en cinco minutos los tienes calientes en tu puerta” o “un hombre no puede acostarse con todas las mujeres del mundo, pero debe intentarlo”. El símil de la primera frase y la descripción masculina de la segunda responden a la creencia de que el hombre siempre tiene deseo sexual alto, antepone el sexo a cualquier otro aspecto, no discrimina y siempre dice sí a todos los encuentros sexuales posibles. Si a todo esto se le concede una credibilidad absoluta, cuando un día el compañero esté cansado o estresado por el trabajo, ella puede plantearse que ha dejado de gustarle o le está siendo infiel. Por eso, más allá del humor, hay que cuidarse muy mucho de asumir como ciertas estas generalizaciones.
2. Las que en clave de humor muestran la necesidad de los seres humanos de tener una sexualidad libre de prejuicios y llena de respeto:
“No importa lo grande ni lo grueso, sino lo travieso”. Refiriéndose al órgano sexual masculino, desmitificando la idea de que el tamaño del pene sea el factor primordial para obtener relaciones sexuales satisfactorias, y subrayando la propuesta de valorar más las habilidades en la estimulación sexual que la erótica de unas medidas o una talla en concreto.
“No importa con qué sexo tengas sexo, cuánto sexo ni de qué sexo. Todo seguirá siendo mentira, si no te lo tomas con la misma naturalidad que el café del desayuno”. Hace alusión a la tolerancia por la orientación sexual de cada uno, al tiempo que relativiza la importancia de la frecuencia en las relaciones sexuales, defendiendo la actitud positiva y natural con la que hay que experimentar la sexualidad.

3. Las reivindicativas:
“Las mujeres se quejan de que duramos poco, ¿y que quieren, si para tener fondo en cualquier deporte hay que practicarlo a diario, no cada año?”. Esta reclamación solapada no sólo muestra la queja de muchos hombres ante la negativa de sus compañeras a tener sexo, también sugiere algo que es objetivo: cuánto más se practica una actividad, más destreza se consigue en ella, y es cierto que para evitar la eyaculación precoz es necesario que el hombre se entrene en detectar el impulso eyaculatorio a base de ejercicios, en los que la colaboración de su compañera es fundamental. Por otra parte, también es verdad que la motivación sigue a la acción, y si se dejan de mantener relaciones sexuales, el deseo disminuirá consecuentemente.
“En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación“. Pese a que me ha costado encontrar entre tantas líneas de saldo una reflexión digna de labor artesanal, he hallado ésta, que bien podría tallarse en los techos de las alcobas para que los amantes dedicados a sus quehaceres amatorios recordaran que el mejor juguete sexual y el más potente afrodisíaco reside en su mente, tan sólo hay que despertarla con creatividad y espontaneidad.
“El sexo sin amor es una experiencia vacía, quizá de las experiencias vacías, la mejor”. En ésta se aboga por la elección del tándem sexo y amor, al igual que por su contrario intimidad sexual sin amor. Cada una de las dos opciones tienen ventajas diferentes y son experiencias distintas, que deben ser vividas desde la libertad.
4. Las que son puras y grotescas descalificaciones:
“Las mujeres son como los paracaídas, si no se abren no sirven para nada” o “los hombres son como los Wc, o son una mierda o están ocupados”. No deja lugar a duda que, más que humor negro como defenderían algunos, son insultos vestidos de chistes que en forma de eslogan se extienden ágil y masivamente por los correos electrónicos, las dedicatorias de fin de curso y los foros de la red. Si te haces eco de ellos, estarás contribuyendo a una guerra sexista de mal gusto que ha quedado ya obsoleta y rancia.
Todos estos dichos surgen con el propósito de llamar la atención, gritar una obviedad ignorada o difundir historias personales jamás contadas, pero sea cual sea el objetivo, todas ellas merecen un cuestionamiento activo por nuestra parte. Antes de continuar con la cadena de su propagación, pregúntate si te identificas con ellas, critícalas, indágalas, matízalas, amplíalas o alábalas, según tu propio criterio.
Foto1: amarola
Foto2: Brocco Lee


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