Adolescentes, Curiosidades, Sexualidad

Hablar de sexo con los amigos

Por P. Córdoba, el 3 de Marzo de 2008

Mujeres hablando

¿Es el sexo uno de los temas más frecuentes en las reuniones informales de amigos? ¿Está ganando terreno al fútbol, la política o los cotilleos de famosos en las conversaciones de pasillo?
Es bien conocido el dicho popular de “los hombres son como el juego del parchís: se comen una y se cuentan veinte”. Pero esta cómica analogía, ¿responde a una realidad, o sólo es reflejo de un estereotipo de hombre que presume de sus conquistas sexuales?.

Algunos varones de la humanidad han considerado el anunciar a bombo y platillo sus encuentros sexuales como si fuera la última fase del ritual de seducción, de manera que si no comentan el asunto entre sus compañeros de trabajo o de copas, en cierta forma para ellos, es como si no lo hubieran vivido.
En honor a la verdad, también existen hombres que charlan sobre sexualidad con sus amigos, sin que sus parejas sientan que quebrantan el compromiso de privacidad que tienen con ellas, pues no entran en peculiaridades personales.

Dialogar y preguntar abiertamente sobre sexo entre amistades, es más común entre el género masculino, como un modo más de sentirse integrado en su grupo de iguales desde la pubertad. La masturbación, las poluciones nocturnas, las fantasías sexuales con mitos eróticos, y el contacto con revistas y películas pornográficas, se convierten en un tema más del que poder hablar en los recreos del Instituto. Estas tertulias sexuales continúan dándose en la vida adulta en los descansos de la oficina, versando sobre la frecuencia en las relaciones sexuales, las posturas, las dificultades del sexo en el embarazo, etc. En la vejez disminuyen sutilmente, porque las dificultades de erección o problemas de próstata, no suelen ser aspectos que se quieran sacar a relucir en los coloquios de los bancos de los parques.

En cuanto a sus homólogas femeninas, la desinhibición al debatir sobre Hombres charlandosexo ha llegado décadas después. Pensemos que hasta hace relativamente poco el papel de la mujer en las relaciones sexuales era absolutamente pasivo, no se le permitía opinar con respecto a sus preferencias, ni se le preguntaba si estaba satisfecha sexualmente, con lo cual es impensable que hablara de ello con amigas. De hecho, se consideraba impropio de una mujer decente que hablara simplemente de sexo o intimidades.

Hoy en día cada vez es más frecuente que en una reunión de señoras, se pueda contar chistes verdes, experiencias íntimas y compartir preferencias sexuales o mitos eróticos con absoluta normalidad. Un claro ejemplo de esto, se manifiesta en la serie americana “Sexo en Nueva York”, donde las protagonistas, un grupo de amigas, conversa con todo lujo de detalles sobre sus gustos y frustraciones sexuales, en clave de humor e ironía.

La realidad quizá sea otra, todavía hay un porcentaje elevado de mujeres, sobre todo mayores de 40 años, que no se atreven a exponer a sus amistades su dificultad para alcanzar el orgasmo, o a dejarse aconsejar por las demás en cuanto a estrategias para romper con la apatía sexual tras más de quince años de convivencia.
Son las mujeres jóvenes las que comienzan a equipararse con sus compañeros en la naturalidad y espontaneidad con la que abordar temas como la virginidad, el sexo seguro, los últimos métodos anticonceptivos del mercado, la iniciativa sexual de las féminas en las nuevas generaciones, la comunicación sexual en la pareja, etc.

Por otra parte, la sexualidad puede ser algo de lo que se polemice en una reunión mixta de amigos y amigas, desde un punto de vista plural, aunque eso sí, suele ser común utilizar el modo impersonal, y no aludir a cuestiones de índole personal o casos particulares.

Es de mal gusto, (e incluso denunciable en algunas situaciones), enseñar fotos, grabaciones o cartas de la vida en pareja, descalificar sexualmente a un examante, entrando en detalles íntimos, o ridiculizar con sarcasmo su anatomía sexual. Esto es algo a lo que asistimos de manera exacerbada, especialmente en los últimos diez años, por parte de los que se escudan en Internet para colgar vídeos, sin consentimiento, de particulares y famosos en su intimidad sexual. Otras de las opciones más empleadas son los programas de televisión de testimonios y de corazón, que venden al por mayor un relato pormenorizado de las aventuras y desventuras en la cama de sus seres queridos y exquerilabios cerradosdos.

Luego el quid de la cuestión quizá no debería ceñirse a si hablar o no de sexo en los círculos sociales cercanos, sino en cómo hablar de ello. Lejos de un lenguaje soez, con información y propiedad a la hora de expresarse, en un sistema democrático es lícito hablar prácticamente de todo, sin rayar en la chabacanería ni caer en la falta de respeto.

Por supuesto que es una opción muy personal, y nadie ha de sentirse forzado a conversar sobre una parcela de su vida privada por presión o miedo al rechazo de sus amistades. Igual que hay personas que son más tímidas para exteriorizar sus pensamientos y emociones, las hay que por pudor se niegan a hacer de su sexualidad un argumento de sobremesa.

Sin embargo, está demostrado que muchas de las inquietudes sexuales que acechan las mentes de algunos, podrían disiparse, o al menos aliviarse al desahogarse con los amigos, quienes pueden ayudar a desdramatizar, aportar información, o dar ese pequeño impulso para animarse a consultar a un sexólogo si fuera necesario.

Además, cuando el adulto aprende a expresar su sexualidad desde la libertad, también lo muestra en la comunicación con los demás. Incluso sin hablar de sus propias relaciones, puede entrenarse en intercambiar opiniones, ideas para explorar e incentivar los juegos sexuales, acercarse a estilos diferentes de entender el sexo, etc. Todo esto contribuirá a que después pueda facilitar a sus hijos una educación sexual libre de culpas y tabúes.

Dicho lo cual, os invitamos a compartir vuestras opiniones en el blog: ¿sois de los que lo cuentan todo con pelos y señales?, ¿o por el contrario pensáis que nadie tiene por qué saber nada de lo que ocurre en vuestra cama?, ¿habláis de sexo con vuestros amigos de siempre, o notáis incómodos silencios en el grupo cuando alguien habla de ello?.

Foto1: Fluzo
Foto2: studio muscle
Foto3: guenovaso

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2 Comentarios en “Hablar de sexo con los amigos”

1

Bueno… mi caso es bastante extraño, porque con 18 años mucho sobre sexo no se puede saber, a menos que se esté hablando en un sentido estrictamente teórico.

Digo que es extraño porque a mi no me cuesta mucho no hablar sobre sexo, generalmente tengo una amiga que, en varios casos, terminamos charlando sobre este tema, yo le doy consejos, ella lo mismo… y los reímos de algunos detalles.

Creo que el pudor y los “tabúes” ya no existen… quizás sea un poco incómodo para algunos, pero al fin y al cabo, es lo más natural que existe. Ahora, eso de mostrar fotos, videos y demás cuestiones, ya no me gusta… :)

Muy buen artículo

2

[...] de llevar la iniciativa en la cama, etc., aún no se han equiparado a los hombres en cuanto a hablar de sexo abiertamente con sus compañeras, o tener la desinhibición y libertad de poder entrar a un sexshop e investigar [...]

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