Curiosidades, Sexualidad
La cualidad de ser virgen

Himenoplastía, o cómo recuperar la virginidad perdida

El himen -una parte del cuerpo pequeña y frágil-, y su enorme poder cultural.
Por Miriam Romero, en 28 de Octubre de 2008

Aunque su función biológica es todavía desconocida, su función social es considerada un símbolo mitológico en muchas culturas. El “himen intocado”, o “la cofia de doncella”, se considera desde el siglo XIX sello de garantía de la virtud y la pureza de las jóvenes.

En la era victoriana, la virginidad era un estado biológico y moral. El cuerpo de la joven mujer representaba la pureza, la moral. La reverencia al himen era parte de esta idea, y se traducía en una preocupación por preservarlo intacto. Las niñas buenas eran castas, estaban más allá de cualquier tentación, y su conducta personal afianzaba la noción de que las buenas mujeres cristianas eran sexualmente pasivas y también puras.

De acuerdo con la vieja sabiduría popular, una mujer permanecía virgen hasta que su himen fuera roto por el embate de un pene. Si se encontraba entero se le consideraba tradicionalmente como el signo más seguro y la “mejor evidencia ” de la virginidad. Era una membrana significativa con un enorme valor social y emocional.

Como era el requisito para un buen matrimonio de clase media, muchas madres y muchos padres velaban por su conservación. A los futuros maridos también les preocupaba esto, porque una novia que llegara sin un himen estrecho era vista como una mercancía dañada. En este contexto, el himen de una chica era en efecto una “propiedad” que compartían su familia, el novio y la propia joven.

Por otra parte, tanto la religión judía como la católica y la musulmana demandan tradicionalmente que la novia y el novio sean vírgenes antes del matrimonio. Las consideraciones religiosas siempre han jugado un papel importante.

Hoy entendemos que las variaciones anatómicas del himen de la mujer nunca permiten determinar con certidumbre si hubo o no penetración por un sexo masculino. En efecto, existen hímenes muy flojos y muy flexibles que no se desgarran durante la primera relación sexual. Además, los hímenes se rompen por razones muy diversas (deporte, ciertos ejercicios u accidentes, un flujo menstrual excesivo, las caricias o la masturbación). Y algunas mujeres nacen con ausencia de himen, o con una perforación en él tan amplia que es como si no existiera.

Pero parece que ser virgen, aunque sea con trampa, equivale a una virtud, un eco del siglo XIX, cuando la virginidad era un símbolo de altura moral y algo de la propiedad del marido.

En los últimos años se ha visto acrecentada la demanda de certificados de virginidad entre las mujeres musulmanas. Francia alberga la mayor comunidad musulmana de Europa Occidental, de origen principalmente norteafricano. En Gran Bretaña, la mayor parte de los musulmanes son de origen pakistaní o bangladeshí. Conforme crece la población musulmana de Europa, muchas jóvenes se encuentran atrapadas entre las libertades que la sociedad europea ofrece y las tradiciones profundamente arraigadas de las generaciones de sus padres y abuelos. Si en algún momento quieren casarse con un musulmán, deberán probar su virginidad. Las jóvenes gozan de cierta libertad, pero aún deben respetar rígidos códigos de honor familiar. Las consecuencias de no sangrar en la primera relación, de no ser una novia virgen, podían ser severas. En muchas culturas mediterráneas y africanas, los familiares del marido pueden vengarse mediante violentas represalias y destierros de la novia desvirgada por haberlos avergonzado. En algunos países musulmanes, la novia puede ser asesinada por sus hermanos, tíos o padre. A menudo los homicidas no son castigados porque la tradición justifica este tipo de acto Para esta cultura no ser virgen es signo de ser sucia. El temor de no ser aceptadas por el marido o el padre hace que las mujeres no vírgenes recurran desesperadas a una solución moderna. Es necesario “reparar su honra” antes de la boda.

La himenoplastía es una cirugía permite reconstruir el himen y devolverle a la mujer la ‘cualidad de virgen’, sea por razones éticas, culturales o religiosas. La restauración puede realizarla un cirujano, bajo anestesia local.

Existen dos tipos de himenoplastía:

1) Se sutura una rotura en el himen que pudo ser causa de una situación de abuso sexual, por ejemplo. Esta se puede realizar poco tiempo después del incidente para facilitar el proceso de recuperación.

2) Se crea una membrana con irrigación sanguínea por razones puramente cosméticas. Algunas veces, esto puede incluir una cápsula gelatinosa de una sustancia artificial semejante a la sangre. Esta cirugía puede realizarse poco tiempo antes del matrimonio. Una pequeña sección de la pared vaginal es cortada para la reconstrucción del himen cuando los restos de la membrana son insuficientes.

Se recomienda que las mujeres que se realicen esta intervención, eviten cualquier tipo de actividad sexual por al menos 3 meses después de este procedimiento.

La operación puede generar un poco de sangrado durante las primeras 48 a 72 horas. Se utilizan hilos absorbentes, por lo cual no es necesario quitar los puntos. El nivel de inflamación que produce la intervención es mínimo. Las cicatrices que puedan resultar son pequeñas y se vuelven poco evidentes con el tiempo.

Cuando la membrana vuelva a romperse, causará una ligera hemorragia y cierto dolor e incomodidad durante las relaciones sexuales, que puede prolongarse durante semanas.
La nueva tendencia provoca críticas variadas: líderes religiosos cristianos y musulmanes lo equiparan a una mentira y una afrenta a la promoción de la abstinencia sexual entre los jóvenes hasta llegar al matrimonio. Y para las feministas puede ser una mutilación y una concesión de las mujeres ante una pretensión machista.

En Estados Unidos algunas mujeres hacen esto como regalo de Día de San Valentín para sus esposos. Muchas lo hacen simplemente porque quieren volver a ser como cuando eran vírgenes o para ofrecer ese “regalo” a sus segundos esposos, tal es el caso de las cantantes Marbell y Gloria Trevi. “Volver a ser virgen”, se puso de moda? ¿Los avances de la ciencia o la regresión cultural?

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