En la antigüedad, era un dicho muy extendido que los hombres perdían toda su energía con cada eyaculación. Se sostenía que parte de su vida misma se iba con cada masturbación o con cada relación sexual que no fuera hecha con fines procreativos. Otros –más infelices- sostenían que los hombres se volvían menos inteligentes porque en cada expulsión de semen, se iba parte de su cerebro. Increíble, bajo esta óptica me imagino que más de uno la pasó muy mal absteniéndose de tener sexo por temor a quedar descerebrado. Pero también supongo que estos miedos duraban tanto tiempo como tardara en atravesarse una hermosa mujer por el camino de alguien. Sin embargo en Oriente surgió una corriente de pensamiento que más o menos iba por el camino de la no eyaculación durante el acto sexual y la disciplina tuvo un nombre que, al menos en este tiempo, resulta bastante curioso y anecdótico. Esta disciplina es llamada el Kung Fu Sexual.
Así como lo leen, no se trata de agarrar a patadas a la pareja con tal de no eyacular, todo lo contrario, se trata de lograr desarrollar gran autocontrol al momento de quedar cara a cara con el orgasmo. En una entrada anterior, revisábamos un poco los ejercicios que había que hacer para poder controlar la eyaculación y saber separar ésta del orgasmo. Pues bien, el Kung Fu Sexual, más o menos propone lo mismo. Pero veamos un poco más de cerca las enseñanzas que vienen de oriente respecto a la eyaculación y al orgasmo.

Imagen tomada de Flickr por AtomFilms
El Kung Fu Sexual, aparece como una rama de la medicina china hace ya 3 mil años y postulaba que la eyaculación es un fenómeno independiente del orgasmo, siendo la primera un espasmo involuntario pero que se podía controlar mediante ciertas técnicas.
Los impulsores de esta rama de la medicina china, sostenían además que con cada eyaculación, un impulso de energía vital abandona el cuerpo. Al respecto decía que el cuerpo interpreta una eyaculación como un intento por crear vida y por eso una liberación de energía tan grande se propiciaba durante la eyaculación y por tanto el hombre quedaba totalmente extenuado tras ésta, costándole mucho la recuperación, al menos inmediata. Para complementar esta idea, proponían la conservación de esta energía vital en beneficio propio, como energía curativa y sanadora, de bienestar íntimo y como una forma de tomar contacto con la esencia divina. Como beneficio añadido al implementar estas técnicas, estaban la cura definitiva de la eyaculación precoz y la solución a los problemas e la impotencia, sin mencionar el potencial multi orgásmico intrínseco a la técnica. El Kung Fu Sexual se orienta hacia la consecución del orgasmo y de su direccionamiento hacia el cerebro que es donde ocurren realmente las sensaciones placenteras del mismo. Para comprender mejor esto, es necesario decir antes, que los seguidores de esta disciplina, sostienen que, en el caso del hombre, el flujo de energía vital va en forma descendente desde el cerebro hacia los genitales, culminando con la eyaculación, a diferencia de la mujer, cuyo flujo de energía marcha en sentido contrario, es decir, asciende desde los genitales hacia el cerebro. De allí, el fuerte componente emotivo de la mujer respecto al sexo y grado más animal del hombre.
Entonces, el Kung Fu Sexual, tiene como objetivo, redireccionar el flujo de energía vital que se da durante una relación sexual en el hombre. Éste debe ser capaz de hacerla ascender desde los genitales hacia el cerebro, cosa que solamente es concebible, separando el orgasmo de la eyaculación. El objetivo general del acto sexual sería que el hombre y al mujer logren sincronizar este flujo de energía vital hacia el cerebro para que sea una relación sexual espiritual y trascendente. En verdad es un objetivo muy similar al que proponen los monjes tibetanos, sólo que con rutas distintas, eligiendo estos últimos el camino de la abstinencia y de la meditación. Si tuviese que elegir entre las dos disciplinas, definitivamente no me raparía la cabeza. Las técnicas son las que están orientadas a desarrollar un mejor control sobre el músculo PC que ya revisamos en una entrada anterior, además de otras como presionar el perineo con los dedos índice y medio justo cuando uno siente que va a eyacular. Esta zona queda localizada por debajo de los testículos y por debajo del ano. El efecto es similar a los consejos que anuncian sujetar los testículos con una liga para retardar la eyaculación.

Imagen tomada de Flickr por Luke H
Finalmente la ciencia viene validando algunas de estas creencias de manera indirecta. Por ejemplo, se ha estudiado las causas de que se tengan orgasmos por las noches mientras uno duerme, sin que haya contacto sexual con la pareja, incluso de personas que duermen solas. Se ha descubierto que las ondas cerebrales en el cerebro sufren alteraciones propiciando los orgasmos espontáneos durante el sueño, hecho que refuerza la idea de que el orgasmo tiene que ver más con el cerebro que con la estimulación genital directa. Estas mismas investigaciones han hecho que los científicos logren identificar estas zonas en el cerebro y a su vez las hayan estimulado con electrodos consiguiendo los mismos resultados. El Kung Fu Sexual es también conocido como Tao sexual y se viene difundiendo en occidente con mayor fuerza. Las parejas han descubierto en estos conocimientos milenarios una forma de encontrar mayor satisfacción sexual en comunión con su pareja sin necesidad de recurrir a fármacos u otras ayudas ergogénicas. La palabra Kung Fu significa práctica y justamente eso es lo que se necesita para alcanzar este grado de control, práctica.


Añadir a Del.Icio.Us



Comentarios de “Para convertirse en un maestro del Kung Fu Sexual”
Aun no se han realizado comentarios.