El eterno debate acerca de si el tamaño del pene influye o no en la calidad de las relaciones sexuales, ha llegado a ser para más de uno motivo de preocupación, e incluso obsesión, por la cual reiteradas veces se ha medido y vuelto a medir para ver si alcanzaba la media de la que se jactaban sus amigos en las reuniones distendidas o en los vestuarios del gimnasio.
En el caso de las féminas, similar autoobservación exagerada se ha dado con respecto al volumen de su pecho. En su mayoría para contentarse terminan acudiendo al revolucionario mercado de sostenes que realzan y aumentan sus senos. Otro porcentaje minoritario, no se ha conformado con vestir por fuera sus mamas, sino que ha optado por pasar por quirófano para incrementar en dos o tres tallas su busto.
Todo esto, es algo que nos hace reflexionar sobre la relevancia que se le da al tamaño de los órganos sexuales. Aunque no es tan frecuente, cada vez empieza a despertarse más el interés por el tamaño de la cavidad femenina, no obstante esto no es de ahora, ya en 1672 Reiner Graaf, un anatomista renombrado, escribió:
“La vagina de la mujer está tan inteligentemente construida que se acomoda sola a cada pene; sale para encontrarse con uno pequeño, se retira frente a uno largo, se dilata para uno grueso y se contrae para uno fino. La naturaleza ha tenido en cuenta cada una de las variedades de pene, por lo que no es necesario buscar una vaina del mismo tamaño que el cuchillo.”
Pensemos que durante mucho tiempo la mujer se ha sentido censurada a la hora de autoexplorar su cuerpo o practicar el autoerotismo, por lo que muchas han dado por hecho que la anatomía femenina era estándar, no sólo en cuanto a forma, sino también en cuestión de dimensiones. Por otro lado, tampoco los hombres le dan tanta relevancia al tamaño de los genitales femeninos como a la inversa. Además, en la consulta sexológica no es éste un motivo de queja entre las señoras. Cuando se tienen dificultades para la penetración, no suele ser porque la cavidad vaginal sea excesivamente pequeña, sino más bien porque se pasa al coito antes de que la mujer haya lubricado lo suficiente, resultado de una buena estimulación previa. Una vez que la excitación aumenta, la vagina se dilata tanto a lo largo como a lo ancho, pues es un tubo membranoso y fibroso que se adapta.
Lo cierto es que, aunque el tamaño de la vagina no es el mismo en todas las mujeres, son pocas las que tienen unas medidas exageradamente grandes o pequeñas. Estas dimensiones pueden ir evolucionando a lo largo de los años:
- Si una mujer ha tenido muchas relaciones sexuales, es probable que su vagina esté mucho más ensanchada, pero si ejercita el músculo pubocoxígeo de la entrada (en el suelo de la pelvis) y lo fortalece a través de contracciones y distensiones voluntarias, no tiene por qué sentir
diferencias de placer durante la penetración. - Si ha tenido más de 2 o 3 partos relativamente seguidos, suele perder elasticidad vaginal, disminuyendo la satisfacción sexual e incluso afectando a su continencia urinaria. También puede beneficiarse de los ejercicios para tonificar la musculatura vaginal, o bien acudir a la cirugía, en cuyo caso se aplica un procedimiento por el que se resecan dos fragmentos a los lados de la mucosa vaginal con el fin de estrecharla.
Pero no sólo es el conducto vaginal el que tiene múltiples dimensiones y formas. Los labios vaginales pueden variar de color, tamaño (la media es de dos centímetros de protuberancia) y forma (los más comunes son los que se parecen a una orquídea, porque no se unen), sin que esta diversidad repercuta sobre el goce sexual. Lo que sí puede suponer un problema es que los labios menores sobresalgan y cuelguen de los genitales externos, entonces habría que intervenir quirúrgicamente, no sólo por estética, sino porque realmente dificulta la actividad sexual. Esta operación, llamada labioplastia, que se realiza con anestesia local y es ambulatoria, consiste en reducir la longitud de los labios, sin que ello afecte a la sensibilidad de la zona.
El himen también tiene variedad en sus formas y tamaños, por eso hay algunos con perforaciones lo suficientemente amplias que permiten la penetración del pene, con lo que la mujer no sangra necesariamente durante su primera relación sexual.
El clítoris es una de las zonas femeninas más erógenas, pero su tamaño (mide aproximadamente 13 centímetros en su totalidad, aunque sólo es visible parcialmente) no es determinante para el placer.
En cuanto a cómo pueden afectar las medidas de los órgano sexuales femeninos en general sobre el rendimiento sexual, no se ha encontrado que tengan ninguna repercusión, pues sería más una cuestión de tonicidad de los músculos de la vagina que del grosso o longitud de la misma.
Tengamos en cuenta que la mayor parte del placer, junto con el clítoris, se logra con la estimulación de la parte exterior de la vagina, donde se reúnen el mayor número de puntos sensibles y erógenos de la mujer.
En conclusión, exceptuando los casos extremos en los que las afectadas acaban pasando por quirófano para agrandar su íntima anatomía, la variable tamaño resulta tener una influencia en la calidad de las relaciones sexuales más subjetiva que objetiva. Es decir, que físicamente no tiene por qué ser determinante, más bien lo que importa es la interpretación y valoración que cada uno da al tamaño.
Foto1: phantomprospero
Foto2: amirilisval


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1 Comentario en “¿Importa el tamaño de la vagina?”
Gracias por sus artículos. Tengo una duda que se que profesionales como ustedes me pueden resolver. Me practicarán una histerectomía parcial, extrayéndome solo el útero ya que tengo una hiperplasia compleja. Soy de constitución pequeña y mi esposo es grande. Mi gran temor es si en la penetación será suficiente el espacio de mi vagina; siempre hemos tenido relaciones satisfactorias y una vida sexual bastante intensa. Temo que los puntos que se hacen en la vagina puedan verse afectados. No le consulto al médico porque me da un poco de corte. Quedaré muy agradecida por su apoyo.