Empecemos por lo primero, muchas mujeres tienen problemas con respecto al tema del orgasmo, en algunos casos a algunas mujeres les toma mucho tiempo tenerlos por lo que pueden abandonar la idea de llegar a uno y sentirse desanimadas; otras piensan que sus orgasmos duran muy poco y que necesitan más tiempo para disfrutarlos; otras mujeres, tal vez las menos, tienen la costumbre de fingir en cada relación sexual. En realidad, hay diferentes obstáculos para que una mujer pueda llegar a un buen orgasmo y con más incidencia que en el caso de los hombres. A continuación te mostraré algunos casos por lo que una mujer no podría llegar a un orgasmo:
Aspectos físicos: padecer de diabetes, temor a quedar en cinta o no poder quedar en cinta, deficiencias en las hormonas.
Aspectos psicológicos: no poder llegar a la relajación, temor al aspecto físico y por ende a la crítica de la pareja junto con la pérdida de control, ver que la pareja se parece a su padre, identificarse como su misma madre y pensar que le podría pasar la misma experiencia de esta, prejuicios durante la niñez, pubertad o adolescencia donde el sexo era visto como algo malo o pecaminoso, estar depresiva, padecer anorexia, sensación de amputación luego de una operación (este es el caso de mujeres que han sufrido histerectomías), pensamientos homosexuales en mujeres que se creen heterosexuales.
Aspectos emocionales: haber pasado por una situación de desamor, tener sentimientos de culpabilidad o vergüenza por haber tenido alguna relación pasada que para ella no fue del todo positiva.
Aspectos sexuales: tener malos métodos para masturbarse, falta de ganas para tener sexo con un amante que no tiene imaginación o sencillamente no tiene experiencia en las prácticas sexuales o un hombre egoísta que sólo busca su propio placer.
Si te fijas, una mujer puede alejarse de cualquier situación erótica (ninguna excitación, no llegar a un orgasmo o tener experiencias sexuales poco placenteras) si padece cualquiera de estos inconvenientes. Por tanto, si le dedicases tiempo a tu vida erótica, a poner más atención a tus problemas o conversarlo con tu compañero, entonces podrías llegar a dar un gran cambio.
Un plan de autoayuda para ti misma:
Sincérate contigo misma: es usual que las mujeres quieran engañarse a sí mismas (y de paso también a la pareja) para luego preguntarse por qué es que no consiguen los resultados esperados. Sin embargo, esta no es la manera de que logres que las cosas cambien, tu pareja no es tu “salvadora” y no solamente esto tiene que ver con fingir orgasmos sino que también te estás engañando a ti misma tratando de pensar que las cosas van muy bien y tal vez por la idea o intención de que haya paz entre ustedes dos.
Habla con tu pareja: se dice que la pareja debería ser el mejor amigo, yo no estoy segura de esto, pero podrías intentar tener una comunicación más fluida con él. Pregúntale qué cree que puede estar pasándoles y sobre todo cómo se puede solucionar tales inconvenientes. Lo que puede ocurrir con esto es que tu pareja pueda ayudarte a descubrir qué está ocurriendo contigo (ya que debe conocerte muy bien sexualmente) y sobre todo contribuir con la mejora de la relación. En sí, si tienes una pareja que te conciente, que es cariñoso y comprensivo entonces será tu mejor aliado a mejorar las desventajas que sientas tener.
Ve a un médico: si eres conciente que tienes una mala salud entonces acudir al médico debe ser una prioridad, además puedes estar tomando algunos medicamentos que pueden hacer que inhiban tus deseos sexuales y por tanto, no llegues al orgasmo.
Revisa tus genitales: es usual que muchas mujeres inicien su vida sexual sin siquiera conocer dónde está ubicada la vagina, el clítoris o la uretra. Esto genera una gran desventaja en ellas ya que no saben cómo reconocerse ante situaciones de dolor, ardor, lubricación o hasta los mismos orgasmos en sí. Tener conciencia de los genitales es el mejor punto de partida para cualquier relación sexual exitosa.
Mastúrbate a menudo: darle placer al cuerpo ayuda a saber qué tipo de presión necesitas en tales puntos de tus genitales o de tus zonas erógenas. Para esto puedes utilizar auto masajes, juguetes, etc. Lo ideal es que una vez que sepas cómo es que tu cuerpo reacciona frente a una estimulación propia entonces, podrás enseñarle a tu pareja qué es lo que debe hacer y cómo hacerte sentir satisfecha.
Trata de tener más fantasías sexuales: podrías empezar con leer historias eróticas, comprar videos pornográficos o eróticos (tal y como prefieras). Lo ideal es que en tu próxima sesión sexual tú seas la protagonista de ellos. Además, te recomiendo compartir con tu pareja tales fantasías y también pedirle que te diga las propias mientras ambos se dicen cosas muy calientes. A decir verdad también puedes hacer que ambos representen las fantasías que tienen en mente, pero ojo, se debe tener cuidado con ellas, no todas se pueden hacer realidad, por algo son llamadas “fantasías”.
Si ya sabes cuál es la respuesta a tu problema, entonces habla con tu pareja: muchas mujeres que tienen que pasar por una mala estimulación por parte de sus parejas, también les ocurre que mientras más tarden en conversar del tema entonces les es más difícil hablar de tal situación. Así, cuando te dispongas a hablar de dicha situación entonces no lo ataques ni tampoco critiques sino que debes elogiarlo cuando “algo” hace bien y más bien debes guiarlo de manera amable hacia donde crees que es lo mejor para ti.
Usar un vibrador: este mejorará tus sensaciones en la vagina como también incrementará tu deseo sexual.
Presta atención a las historias de otras mujeres: conversa con tus amigas, lo más probable es que ellas también estén experimentando tales situaciones y que con sus experiencias puedas hallar otras soluciones que aquí no expongo.


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