Disfunciones sexuales, Sexo, relaciones pareja
¿Cuál es el fundamento biológico de la inapetencia sexual?

La conspiración de la naturaleza. Úsese y deseche

La naturaleza tuvo otros planes en lo que respecta a la vida sexual como pareja
Por Antonio Martínez, en 10 de Septiembre de 2008

Hace poco sostuve una conversación con un antiguo amigo de la universidad con el que sólo había tenido contacto vía correo electrónico y no lo había visto al menos en diez meses. El hecho es que nos reunimos para almorzar y allí me confió que las cosas no marchaban bien en su matrimonio. Déjame a adivinar –le dije-. Se trata del tema sexual, ¿cierto? –remaché-. Javier guardó silencio y manteniendo mirada sorprendida asintió con la cabeza. No era de extrañarse ya que estas cosas suelen ocurrir más o menos regularmente y a veces la óptica que se tiene del problema, resulta más difícil de resolver que el contenido del mismo. En efecto, muchas parejas creen que el rendimiento sexual sigue un movimiento rectilíneo y lo cierto es que es una curva descendente conforme avanzan los años. Por más que hablemos de personas individuales, este rendimiento tiende a decaer al paso del tiempo y cuando hablamos de parejas, otros problemas y variables se suman a la conspiración del sexo. Primero analicemos el problema desde un punto netamente biológico que es lo que dicta nuestros destinos por ahora. La hormona que dicta la apetencia o la libido en el ser humano es la testosterona.

Imagen tomada de Flickr por camisetero

En efecto, tanto hombres como mujeres necesitan de la presencia de esta hormona para disparar su mecanismo sexual. Esta hormona esta presente en las mujeres en cierta cantidad, mínima sí, pero circula al fin y al cabo y se mantiene más o menos constante hasta la menopausia, luego de la cual desciende. El caso del hombre es distinto y desde la pubertad, sus niveles de testosterona empiezan a dispararse hasta alcanzar su pico en la adolescencia, es esta hormona la que además le entrega fuerza, agresividad y predisposición para su trabajo cotidiano.

Se dice que tan pronto como a los 23 años, los niveles de testosterona empiezan a descender en él pero con una curva no tan pronunciada, es hacia los cuarenta años que la curva empieza a ponerse un poco peligrosa, después de la cual empieza a ponerse en una pendiente mucho mayor. Es por eso que desciende su nivel de apetito sexual. Notemos que la mujer también decrece sus niveles de testosterona luego de la menopausia pero la gran diferencia con el escenario del hombre es que aquella nunca estuvo acostumbrada a niveles altos de testosterona circulante como sí que fue el caso del hombre.

Por esta razón es que las mujeres pueden quejarse de que su marido se muestra inapetente y es aquí donde deben mayor comprensión puesto que éste ha sido despojado en mucha mayor medida que ellas. Por cierto que la modernidad nos entrega el viagra pro que sólo puede resolver casos biológicos que es hasta donde hemos llegado hasta ahora. Pero ¿qué sucede más allá de este punto de inapetencia sexual? Ciertamente y aunque no lo parezca, esta es la parte más compleja del problema ya que cada pareja y, digo mejor, cada persona es un universo distinto, amén de los cambios secundarios que se han propiciado por el bajón hormonal. Nuevamente podemos echar mano de algunos estudios que nos indican cómo son las tendencias del ser humano en cuanto a su función reproductiva, porque eso es lo que es el sexo, al menos como lo interpretó la naturaleza. Y es muy importante tener presente esto en todo momento, porque nuestras ideas románticas de fusionar el sexo con el amor no sirven en este planeta. En efecto, si no sabemos separar uno del otro, la frustración llegará de todas formas, otra cosa es que sepamos sortearla.

Imagen tomada de Flickr por abyssus majoren

Como decíamos, la naturaleza dicta que el hombre debe reproducirse (tener sexo) tantas veces como le sea posible y la mujer debe avocarse a la crianza de la nueva criatura que ha traído la naturaleza. Suena crudo pero en términos biológicos es así. El hombre debe salir a cazar y traer el alimento para el nuevo ser –lo cual no quita que pueda seguir en función de apareo- y la mujer debe cuidar de los hijos. Esa es la figura que planteó la naturaleza, en frío. En la actualidad ya el hombre no tiene que cazar pero sí tiene que trabajar para obtener la moneda de cambio por el alimento. Por otra parte han aparecido los valores de la mano de la civilización y existe el respeto por la pareja, al menos en intención. Pero no olvidemos el escenario planteado por la naturaleza, el mismo que también propone la disminución sexual del hombre respecto de la misma mujer , luego de pasado un período de tiempo. Los especialistas lo señalan en tres años que, traducido en el lenguaje de la naturaleza, son tres o cuatro criaturas nuevas para la especie. Luego de esto, su deseo disminuye, a menos que se marche a aparear con otra mujer. Y el tema es más complejo ya que luego de los 40 años, el hombre antiguo era desechado de su tribu por haber perdido esa agresividad de la juventud. Entonces, no es difícil deducir el por qué de las prisas de la naturaleza.

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