
La Cruz de San Andrés, un juego de dominación sexual
Un ejemplo de ellas es la conocida en la jerga del BDSM como “la cruz de San Andrés”, llamada así porque ése era el nombre del apóstol condenado a morir crucificado en una cruz de similares características. Se trata de una cruz en forma de X, de grandes dimensiones, un poco más que la de un humano, que se utiliza para atar de brazos y piernas a la persona que se desee dominar.
De esta manera, quien permanece amarrado a la cruz, queda a merced de su dominador, con las piernas y brazos abiertos. Existen distintos tipos de cruz, algunas muy básicas, otras un tanto más complejas, pero en definitiva, en todos los casos, la esencia de su utilización es la misma.
Hay algunas que son móviles, que permiten girarse por completo, por lo que la persona sujeta a ella puede ponerse en distintas posiciones hasta si se quiere cabeza para abajo, lo cual aumenta aún más el morbo. Por supuesto se trata de una práctica consensuada, uno de los requisitos básicos del BDSM, así como también debe ser segura, sobre todo en los materiales utilizados y sensata. Se recomienda no ponerla en práctica bajo los efectos del alcohol o las drogas.
Este tipo de juegos de dominación y sumisión requiere de una gran confianza entre la pareja y de una buena comunicación, ya que en ningún momento se deben traspasar los límites ni físicos ni emocionales, por lo que el sumiso tendrá una palabra de seguridad para ser utilizada en el caso de que el amo traspase esos límites.
Si esa palabra es pronunciada en algún momento del juego por la persona dominada, el que lleva el mando de la situación deberá detenerse para conversar acerca de lo sucedido y volver a delinearse las reglas del juego para poder continuar.
Esta práctica puede ser utilizada por parejas heterosexuales y también por gays y lesbianas. Un juego que admite un sinfín de variantes y la posibilidad de incorporar muchos juguetes sexuales y accesorios en la escena, como por ejemplo máscaras de látex, instrumentos para poner en práctica el spanking, inmovilización mediante mordazas, amarres, cadenas o cintas adhesivas, vendas para ojos, ceras, pinzas para pezones y todo lo que tu imaginación admita.
Si eres adepto a las prácticas BDSM o si deseas incursionar en ellas, búscate un carpintero, para que te realice una cruz de San Andrés y ¡anímate a experimentar esta variante de dominación sexual!
Foto: Cruz de San Andrés por probondage2008 en Flickr

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1 Comentario en “La Cruz de San Andrés en las prácticas BDSM”
[...] metiéndonos en el mundo BDSM y hoy hablaremos del “trampling” y del “facesitting”, dos prácticas bastante comunes en [...]