¿Qué palabra escoger?. Diminutivos, motes cariñosos y apodos salvan del pudor a algunos padres, a la hora de empezar a hablar de genitales con sus hijos. Pensemos que desde las escuelas infantiles ya se aconseja a los progenitores que faciliten el desarrollo del lenguaje del niño, y utilicen con él vocablos como “chupete” y no “tete”. De la misma forma, podemos promover en casa el uso de los términos “pene y vagina” en lugar de los apelativos “pilila/colita o rajita/chichi”.
Es recomendable hablar con los niños de sexo desde el momento en que comienzan a conocer su cuerpo y a nombrarlo.
Si cuando aprenden la anatomía del cuerpo, se les enseña en términos de brazo, pierna, cabeza, mano, etc., ¿por qué buscar un nombre distinto para los órganos sexuales al dirigirse a los niños?. Son partes anatómicas igualmente, que además el niño debe conocer, explorar y por supuesto, encontrar la palabra que las describa, para que pueda construir una identidad sexual sana, que le permita ir diferenciando lo que es un niño de una niña, y a qué género pertenece él.
Esto ocurre aproximadamente a los 2-3 años cuando se adentra en el mundo con sus preguntas de “¿qué es eso? y ¿por qué?”.
Si se habla con claridad y seguridad al niño, se crea un vínculo padre-hijo sano de intimidad y afectividad. Hablar de las partes íntimas del menor es el primer paso para inculcarle el respeto y amor por su cuerpo: “tu eres niño y tienes pene, Carolina es niña y tiene vagina”. Esto va asentando una comunicación basada en la confianza, y potenciando la sensación de “a mis papás puedo preguntarles todo lo que quiera”.
Algunas pautas generales son: utilizar dibujos, juegos, muñecos anatómicos, ejemplos para descubrir la anatomía del cuerpo, no etiquetar la conversación con “esas cosas son de mayores, tú no tienes que saber de eso”, y emplear un lenguaje natural, apropiado y descriptivo.
Cada vez será más frecuente que el niño corrija al padre: “así no es, se dice vulva, me lo ha dicho la profe”


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1 Comentario en “¿Pene o pilila?”
[...] primeros 11 años del niño, del nacimiento a la prepubertad. “El mío es más pequeño que el de papá”. [...]