Otros, Sexualidad

Celos, de la pasión a la separación

Por P. Córdoba, en 1 de Marzo de 2008

celos japoneses

“¿Celoso yo?. Sólo quiero asegurarme de que no me engañas. Además hay mucha gente lanzada por ahí que puede tentarte y provocarte.”
Si estas frases te suenan, y las has pronunciado o las has escuchado, bienvenido al apasionante mundo de los celos.

Pero, ¿cómo distinguir los celos normales de los patológicos?.
Los primeros, suelen aparecer tras una conducta puntual de la pareja (una mirada o un comentario de elogio hacia una tercer implicado), y desaparecen al aclarar el suceso. También pueden ser reales, y estar avisando de un triángulo amoroso que está a punto de atisbar en el horizonte sentimental.
Los patológicos son los que se conocen con el término de “infundados”, los que llegan a convertirse en una obsesión, con sentimientos de desconfianza y angustia desproporcionados, que por más que se hable con la pareja o pase el tiempo no disminuyen. Estos suelen ir acompañados de un cuadro de ansiedad y una interpretación errónea de la realidad.

Si lo pensamos, en cierto grado todas las emociones son buenas, pues tienen su función. Estar nervioso antes de un examen es sano, ya que activa a la mente y al cuerpo para el esfuerzo que se va a hacer a continuación. Pero si la ansiedad es muy elevada, el estudiante acabará por bloquearse y quedarse en blanco.
De la misma forma, sentir celos, en un determinado nivel, puede ser positivo para la relación. Cuando la pareja es valorada por otras personas como atractiva o a su vez ella es capaz de admirar a otros, esto puede hacer que se vuelvan a valorar aspectos a los que se habían habituado con el tiempo, y recordar que el amor no se cuida solo.

Ahora bien, cuando los celos alcanzan una intensidad exacerbada, se convierten en estados afectivos desadaptativos, que pueden deteriorar gravemente las relaciones íntimas. Los celos desmedidos confunden amor con posesión, con una necesidad de control y seguridad absoluta sobre la pareja, que claro está, es imposible de satisfacer nunca. Entre sus características figuran:

-Recalcar una y otra vez el derecho a la exclusividad afectiva y sexual, demandando constantes pruebas de amor. Hay personas que incluso celan del afectlupa sobre cartao que pueda tener su pareja hacia familiares como los padres o hermanos.

-Baja tolerancia a la incertidumbre ante la vida sin él/ella: “¿dónde estará, qué estará haciendo, se sentirá atraído hacia otros?”

-Desconfianza y rencor hacia terceras personas, buscando conductas en ellos que confirmen que “le van a quitar a su pareja”. Reacciona con suspicacia ante gestos o conductas que para otros serían evaluados como neutrales o sin importancia. “Le ha mirado como si quisiera acostarse con él/ ella”

-El miedo a la soledad le hace sentirse dependiente emocionalmente, inseguro con respecto a sus cualidades y con una baja autoestima. Duda de por qué su pareja le eligió o sigue con él/ella: “Sé que no me quiere, se lo noto, no puedo comprender por qué sale conmigo”, “Soy un pobre …en cuanto se canse me dejará”
Está continuamente pendiente de las palabras o gestos de afecto, que le pueda proporcionar el otro, y en general suele parecerle insuficiente.

-Conductas comprobatorias. Como vive obsesionado con que su pareja le es infiel, invierte ingentes cantidades de energía física y mental para comprobar su móvil, registrar la ropa, controlar sus correspondencia, escuchar llamadas, interrogarle sobre su tiempo libre, etc. La vigilancia del otro se convierte en su máximo objetivo. Cuando no encuentra ningún dato que confirme la infidelidad siente alivio, pero éste es sólo transitorio hasta que vuelve a percibir otra cosa como sospechosa.

-Discusiones continuas cuando el otro no le coge el teléfono, cuando mira a otras personas, si llega más tarde de lo normal, etc.

Vivir así acaba afectando no sólo a la relación de pareja, sino al propio desempeño en el trabajo, la salud física y la vida familiar. Por eso, no se debe descartar la idea de asesorarse con un profesional de la psicología. Algunas pautas generales, que pueden facilitar el afrontamiento de los celos obsesivos son:

-Disminuir las conductas de control o hipervigilancia sobre la pareja. Es bueno que se deje de llamar continuamente al otro, seguirle, o examinarle a preguntas nada más llegar a casa. Esto hará que se vaya aumentando la tolerancia a la incertidumbre normal que caracteriza a todas las relaciones, porque aunque haya un contrato, matrimonio o acuerdo verbal, nadie puede garantizarnos que va a estar con nosotros el resto de nuestra vida.

-Cuando vengan los pensamientos sobre celos, entrenarse en intentar pensar otras posibles interpretaciones o explicaciones del hecho o conducta de la pareja que le preocupe: “¿Qué otras razones hay para que pueda haber llegado más tarde de lo habitual?”

-Enriquecer otras parcelas de la vida cotidiana. Además de la relación de pareja, es positivo desarrollar otras facetas: deportes, aficiones, amistades, estudios, trabajo, etc. A parte de “sagaporniser la pareja de”, se tienen más roles en el día a día, de los que sentirse orgulloso.

-Pactar con la pareja que sea franco, claro y conciso cuando hable, que no de lugar a frases con doble sentido o ambigüedades que se presten a múltiples interpretaciones. Pero ha de acordarse que el otro no tiene por qué justificarse una y otra vez, dando detalles reiterados de lo que hace o lo que piensa, alimentando de nuevo la necesidad insana de control.

-Realizar ejercicios de relajación o respiración diafragmática para conocer las señales corporales que indican ansiedad, y saber cómo reducirlas.

-Algunos de los auto-mensajes que pueden ayudar en momentos de desconfianza son:

Quiero una relación de confianza, no ser su detective. La desconfianza sólo me sirve para torturarme y para torturarle”.

“A veces necesito que me preste más atención, puedo pedírselo, pero no exigírselo. Entiendo que tiene que relacionarse con más gente: amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc., y ser una persona plena. “

Que me quiera a mí, no es incompatible con que pueda valorar o admirar algunos rasgos de la personalidad o el físico de otras personas.”

“Aunque le controlara al 100% eso no me garantizaría que me quisiera.”

“Si le doy libertad para hacer lo que quiera y sigue conmigo es porque le intereso”.

“No puedo obligar a nadie a quererme con la misma intensidad que yo quiero. El amor es voluntario no puedo controlarlo”

Foto 1: Miyagawa Isshô
Foto 2: art es anna
Foto 3: Pablo Osmin

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1 Comentario en “Celos, de la pasión a la separación”

1

[...] irracionales o mitos existentes en torno al mundo de las relaciones de pareja!. Mucha gente se separa o vive en continua frustración porque ha crecido y convivido con falsas ideas acerca de cómo [...]

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