Cuando decimos que la relación de pareja hay que cuidarla y mimarla, y que para ello es conveniente acostarse juntos, no nos estamos refiriendo solamente al sexo, sino al hecho que se ajusta al sentido literal de la expresión: dormir juntos. Bien podría pensarse que cuando ambos duermen es como si estuvieran separados, pero nada más lejos de la realidad. El acto de compartir lecho encierra un significado emocional más importante de lo que a primera vista nos pudiera parecer.
El final del día lo asociamos a un momento de tranquilidad, de relajación, de desconexión de las preocupaciones, al descanso del guerrero que vuelve a casa. En esos instantes son múltiples los rituales que la gente pone en marcha: el vaso de leche junto a la mesilla, el beso de buenas noches, el libro de cabecera o el último programa de televisión o de radio con el que coger el sueño. Para aquellos que viven en pareja, recostarse sobre la almohada en compañía también puede formar parte de esas rutinas nocturnas que les dan seguridad, pues con ello se vuelve a revivir de alguna manera el sentimiento de la infancia de protección.
Entre semana la gran mayoría de parejas apenas pasan unos minutos al día juntos, ya que cuando llegan a casa después de la jornada laboral ven la televisión (a veces en canales y estancias distintas) y realizan tareas cotidianas de manera individual. Esto significa que además de la cena el momento de acostarse es de los pocos instantes en los que pueden intercambiar pensamientos y afectos en la intimidad. No obstante, dado el cansancio habitual con el que se termina a esas horas, lo más probable es que ese abrazo, ese gesto de cariño o ese achuchón nocturno sea el sello con el que ambos cierren el día.
Dormir acompañado por alguien a quien queremos tiene efectos beneficiosos sobre el sueño y la salud. Es más, existen técnicas de relajación que se caracterizan por ajustar nuestra respiración a la de alguien cercano a nosotros que inspire y expire profundamente, lo cual puede hacerse en pareja mientras uno duerme y el otro quiere conciliar el sueño.
Adormecerse abrazados en posturas de pose como las que nos venden en las películas (ella recostada en su pecho, él pasando el brazo por encima del hombro) es prácticamente imposible, dado que no se suele durar así mucho tiempo. La posición que es más factible y compatible con un sueño reparador es aquella en la que ambos se colocan de forma cóncava (en cuchara) uno de tras de otro, muy adecuada para entrar en calor durante las estaciones más frías.
Pero por mucho que os señalemos los aspectos positivos de dormir a dúo, habrá más de uno que esté pensando que en su caso es o inviable o insoportable incluso. De hecho, hay parejas que, a pesar de quererse y convivir durante años, duermen en dos camas separadas o en dos habitaciones diferentes habitualmente, y sólo coinciden entre sábanas en momentos de intimidad sexual. Entre las razones podemos encontrar las siguientes:
-Los populares ronquidos (en su mayoría masculinos) que pueden producirse por varias causas: bajo tono muscular en la garganta o la lengua; amígdalas grandes; una excesiva longitud del paladar blando; obstrucción de las vías respiratorias nasales, etc. En casos extremos puede llegar a darse la peligrosa apnea, en la que la respiración ruidosa del ronquido se interrumpe por episodios de cese de la respiración. El protagonista no se relaja ni tiene un sueño reparador, y su compañera a duras penas puede pegar ojo.
Muchas mujeres después de chasquear la lengua, ladear al roncador y probar los diversos productos del mercado que salen para combatir este problema, toman la decisión de empezar a dormir separados ante la imposibilidad de descansar con ese desagradable sonido de las cavernas. Aunque existen pequeños trucos para mejorar la situación (evitar la vida sedentaria, no consumir bebidas alcohólicas ni grandes cenas antes de acostarse, dormir preferentemente de costado mejor que boca arriba, colocar la cama inclinada levantando la cabecera, etc.), lo recomendable es visitar al médico, porque en algunas ocasiones además de incorporar hábitos saludables hay que recurrir a intervenciones quirúrgicas.
-Niños pequeños que tardan en dormirse solos, se despiertan varias veces a lo largo de la noche o lloran. Esto hace que muchos padres por comodidad acaben turnándose para dormir en la habitación del pequeño, o lo que es peor éste termina instalándose en la cama de los mayores y mandando a uno de ellos al sofá. A pesar de que para el niño dormir con los padres o en la cama conyugal pueda resultar muy atractivo y a corto plazo le tranquilice, a medio plazo le irá convirtiendo en un ser dependiente que no tolerará la soledad, que hará que sus padres giren en torno a él las 24 horas y que no descansen adecuadamente. En ocasiones son los padres los que no quieren dormir sin sus hijos (matrimonios con problemas, ausencia del padre en el hogar por razones de trabajo, de viudedad, de divorcio…), lo cual acabará perjudicando el desarrollo emocional del niño y la calidad de las relaciones de pareja de sus progenitores.
-La televisión de fondo separa a las parejas. Uno de ellos necesita conciliar el sueño con su programa favorito, y el otro es incapaz de dormir con los sonidos que salen de la pantalla, intereses diferentes que impiden que se acuesten a la vez, obligándoles incluso a dormir en habitaciones distintas. Hemos de decir que lo saludable para conseguir un sueño reparador es dormir sin ruidos de fondo procedentes de pantallas o aparatos tecnológicos. Pero más de uno aprecia sobremanera el ritual de finalizar el día como espectador u oyente, para lo cual sería aconsejable que al menos programara la televisión de modo que se apagara automáticamente una vez transcurridos X minutos (lo que suele tardar en dormirse), y utilizara además los auriculares para no molestar al compañero de al lado, quien podría beneficiarse de usar antifaz para no incomodarse con los destellos de luz de la pantalla.
En conclusión, la idea clave es intentar que prevalezcan las ventajas de acostarse y dormir juntos a la vez que se respetan las manías y preferencias individuales de cada uno.
Foto1: luna
Foto2: Jorge Miente

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1 Comentario en “Durmiendo en pareja”
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