El aspecto físico es uno de los elementos que intervienen en esa primera fase del establecimiento de una pareja. Como apuntábamos en un artículo anterior, la seducción y el sentirse atraído por alguien es algo complejo que se compone de múltiples variables, además de la apariencia externa, pero lo cierto es que ésta última es un ingrediente fundamental no sólo cuando dos personas empiezan a conocerse, sino también cuando la pareja lleva años de convivencia. En este segundo caso, más de uno acaba concediendo a la estética y al atractivo físico un último lugar, alegando que la edad se lo impide, o que después de años de relación la comunicación y el respecto son mucho más importantes.
¿Y quién dice que no?. A medida que envejecemos cambiamos, eso es algo inherente al ser humano, ¿quién lo niega?. Transcurre el tiempo y experimentamos modificaciones en nuestro aspecto, pero eso no significa que no podamos seguir cuidando nuestro cuerpo tanto por salud como por estética, para proteger nuestros órganos vitales y para sentirnos bien con nosotros mismos. Por otra parte, conforme una pareja va asentando su relación, la pasión y la atracción física pasan a ser secundarios, porque dicho vínculo se transforma y se nutre de un compromiso y de un amor más estable y maduro, pero todo ello no va unido necesariamente a que la seducción y el sentirse atraído por el compañero tenga que desaparecer.
Teniendo esto claro uno puede procurar cuidarse tanto por dentro como por fuera, cultivar la mente con un buen libro, fortalecer la salud seleccionado los alimentos más adecuados, y prestar un poco de atención a su aspecto más externo, ¿por qué no?. Es obvio que la pareja se sustenta en otros pilares más profundos, no lo negamos, pero hoy queremos centrarnos en volver a recuperar aquellos componentes del autocuidado que contribuyen a despertar el deseo y reavivar la pasión de la pareja.
A veces el problema es que uno no sabe por dónde empezar a mejorar su aspecto, o cree erróneamente que tiene que parecerse a algún famoso o tener el tipazo de su vecino o gastar exorbitantes cantidades de dinero en productos de cosmética para comenzar a sentirse atractivo. Algunas de las pautas más sencillas que pueden ayudar son:
- Concederse diariamente unos minutos para dedicarse a alguna actividad de autocuidado, que no acabe haciéndose de manera automática como algo pesado y rutinario. Para ello, es bueno asociarla a un momento de relajación y tranquilidad del día, por ejemplo hacerse una limpieza de cara o darse un baño con aceites aromatizados escuchando música, con velas e incienso. Se trata de interpretar esa tarea de belleza no como algo tedioso y obligatorio, sino como un instante de autoregalo.
- No hace falta gastar el sueldo del mes en ropa que luego caduca en el armario. Simplemente un accesorio distinto y asequible económicamente hablando puede hacer que salgamos del monótono uniformado traje gris: una corbata más informal, unos pendientes más grandes, un pañuelo de color más alegre, etc.
- Entrenarse en buscar aspectos positivos del propio físico para autovalorarlos y después ensalzarlos estéticamente. Todos, absolutamente todos, tenemos algún elemento de nuestra cara o de nuestro cuerpo que nos gusta. Pues bien, sólo se trata de destinar un minuto al día a observarlo, admirarlo y no dejar que pase desapercibido. Si es posible, hacer algo con la vestimenta, el maquillaje o el peinado para enfatizarlo. No somos narcisistas por dedicarnos un cariñoso guiño ante el espejo cada mañana.
En otras ocasiones, es el otro miembro de la pareja el que ha acabado descuidándose con el paso del tiempo, y por temor a ofenderle o que se enfade no se le dice nada. Cuando la calidad de las relaciones sexuales se ve disminuida por este motivo, muchos empiezan a darse por aludidos y a plantearse que el aspecto estético es algo a lo que también tienen que otorgar atención, puesto que uno se lo debe a sí mismo y a su pareja. Ahora bien, la dificultad puede ser mayor si uno de los dos pasa olímpicamente de la imagen y del autocuidado físico. ¿Qué hacer para pedirle que se cuide?:
- Es contraproducente hacer uso de las amenazas o ultimátum tipo “como no adelgaces, acabaré dejándote; “como no mejores, te acabarás cargando la relación”. Tampoco sirve recordarle lo que no nos gusta reiteradamente: “vaya barriga has echado, qué gorda te has puesto, qué mal te huele el aliento, siempre vas en chándal, vaya bragas más feas!”. Es mejor pedir con propuestas claras y recalcando el beneficio que de ellas se espera: “a ver si nos va
mos a andar los dos juntos algún día, así se nos va a quedar un tipo…”; “hay un colutorio que ha salido nuevo que te podría ir bien, así te daría un beso de quitar el hipo”. - Otra alternativa es sugerir actividades de autocuidado conjuntas que le den ese pequeño impulso para iniciarse en la rutina de cuidarse: invitación a dar un masaje, a la peluquería, a un spa, a vestir lencería sexy para tener una cena romántica, etc.
En conclusión, la cuestión es que cualquier cosa llevada al extremo puede ser nociva. Vivir por y para el culto al cuerpo es pasar de puntillas por la vida, por las capas más superficiales del ser humano, lo que puede derivar en trastornos de la alimentación y una autoestima distorsionada basada exclusivamente en la imagen. Pero el caso opuesto, en el que el aspecto externo se ignora completamente por desidia, estrés o tedio, hemos visto que es una forma más de subestimarse y de contribuir a que la relación de pareja se vuelva anodina y apática.
Foto1: Xgarros1
Foto2: Ainhoa Saldaña


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2 Comentarios en “El autocuidado físico en las relaciones de pareja”
Muy interesante! Le dejo una encuesta sobre sexualidad para q la hagan de forma gratuita si tienen mas de 30 años:
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Gracias!
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