Quizá los efectos varíen de persona a persona pero más o menos uno se puede dar cuenta o establecer cómo será el comportamiento sexual de una persona que consume drogas. Recuerdo que hace algunos años, en una de estas fiestas universitarias desenfrenadas pude conocer a una chica con la que mantuve relaciones por algún tiempo. Nada memorable pero aprendí algo sobre el impacto que pueden tener las drogas en el desarrollo de una relación sexual. Ella era consumidora habitual o recreativa –como ella misma se llamaba- de cocaína y marihuana. En mi caso, nunca me interesó el consumo de drogas y he podido sortear con éxito ofrecimientos, presiones y malas caras. El hecho es que esta chica tenía como rutina trabajar y estudiar de lunes a viernes y los fines de semana salir a divertirse. Así la conocí un fin de semana y no varió sus hábitos porque conocía a alguna persona nueva. Para mi desconcierto, noté que le daba igual tener o no sexo conmigo. Para ella lo importante era divertirse el fin de semana pero alrededor de la figura de las drogas. Tuvimos sexo luego que ella había consumido estas sustancias y la verdad, noté un pobre rendimiento de su parte.

Imagen tomada de Flickr por sordojr
Puede haber sido falta de química pero la verdad estas cosas no pasan cuando se tiene relaciones por primera vez con alguien que acabas de conocer. Lo cierto es que las drogas tienen un impacto sobre el rendimiento sexual, dependiendo de varios factores como la misma persona, la sustancia que se utilice, la dosis, el tiempo de consumo previo o la mezcla de dos o más de estas sustancias. Para ir de menos a más podemos hablar del alcohol en primer término.
Esta droga social se metaboliza en el hígado, mismo lugar donde se metabolizan las hormonas y por lo tanto el uso a largo plazo puede resultar depresivo sobre el apetito sexual. Del mismo modo, el alcohol tiene un impacto sobre el sistema neurológico, lo cual también puede mermar los efectos de la dopamina, asociados al deseo sexual. De la marihuana podemos decir que es un canabinoide y se caracteriza por liberar dopamina lo cual puede aumentar el apetito sexual, sin embargo, los usuarios de esta droga suelen pasarse de punto, anulando este efecto por saturación. Además, la saturación de los receptores neuronales de la dopamina es de carácter acumulativo por lo que un consumidor regular de esta hierba tiene los minutos sexuales contados.
En cuanto a la cocaína, podemos decir que es altamente tóxica para el organismo. Su uso está relacionado con la violencia, aceleración de la conducta y cambios bruscos de estado de ánimo. Crea gran adicción y su uso continuo conlleva al abandono físico, personal y moral de la persona con lo que una disminución de oportunidades de tener sexo satisfactorio se acerca al cero absoluto debido a impotencia. En ese punto pueden pasar dos cosas. O que la dicto no le importe más que conseguir más cocaína o que caiga en delitos de violación sexual. Un derivado de la cocaína es el crack. Por supuesto su uso conlleva a los mismos efectos que la cocaína apero en un grado exponencial. Otra droga de uso muy frecuente en estos días es el éxtasis, asociado a las fiestas rave. Esta droga es un híbrido entre las anfetaminas y los alucinógenos. El éxtasis tiene el efecto estimulante de las anfetaminas y en los estudios se ha visto que el deseo sexual se puede ver incrementado pero al mismo tiempo hay retraso en el orgasmo y a veces la erección se ve afectada. Se concluyó que esto puede deberse al uso concomitante de otras drogas junto con el éxtasis como anfetaminas u otros estimulantes que tiene un efecto supresor a nivel receptores celulares de la dopamina por saturación.

Imagen tomada de Flickr por cd sanitaria
Dejamos para el final las drogas más potentes y peligrosas. Tenemos los barbitúricos y las anfetaminas. Los primeros se usan para relajar e inducir el sueño y los segundos son para el efecto opuesto, es decir estimular y aumentar el estado de vigilia. En ambos casos, el uso de unos conlleva al uso de otros, creando un círculo vicioso de difícil escape, caso concreto de Elvis Presley. En este proceso se produce serio daño hepático y neurológico por toxicidad y el deseo sexual queda en un segundo plano y ni qué decir del rendimiento del mismo. Otro grupo son los alucinógenos como el LSD y algunas variedades de hongos. En este caso la personalidad se ve alterada, hay desdoblamientos de personalidad y por supuesto la “persona del sexo” también se pierde en este laberinto inducido, puesto que el sexo es carnal y se ha perdido o alterado el contacto con la realidad. Llegamos a las drogas más potentes que son la morfina y la heroína para hablar de las más “comerciales”. Estas crean la mayor de las adicciones con severos cuadros de abstinencia y necesidad de dosis constantes. El deterioro del individuo es muy marcado y el sexo ya no es prioridad. Por lo visto, el sexo y las drogas no van juntos. Además, ¿por qué desconcentrarse?

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