¿Quién no ha fantaseado alguna vez con un encuentro amoroso especial, una postura diferente o un compañero de cama distinto?. El pudor, el temor o la privacidad suelen ocultarlas, pero existen, y además tienen su razón de ser, su misión. Las fantasías sexuales son un incentivo más en la relación sexual, que impulsan o reactivan la pasión entre la pareja.
No es sólo cosa de adolescentes melancólicos en días de domingo. Es verdad que aparecen en la pubertad, con la función de ir “ensayando mentalmente” los rituales de seducción de los futuros encuentros sexuales. El joven fantasea con profesores, compañeros, famosos o incluso personajes de ficción.
Pero las ilusiones sexuales también están en el adulto y nos acompañan de por vida: potencian la excitación sexual en solitario o acompañado, y ayudan a desmarcarse de la rutina de alcoba.
Todos sabemos que el sexo se inicia en la mente, y las fantasías nos ofrecen una imagen de nosotros positiva, desinhibida, alternativa, al tiempo que contribuyen a evitar distracciones o preocupaciones.
Hay quienes se sienten culpables por tenerlas: “¿Qué pensaría de mí si supiera que imagino…?”, sin embargo hay que recordar que pertenecen al ámbito de la intimidad y de las ideas, son una herramienta más para desarrollar la autoconfianza y el placer.
La opción de compartirlas con la pareja puede dar pie a recrear escenas o juegos que enriquezcan o devuelvan la vitalidad a las relaciones, siempre que no se haga desde la imposición. No tiene sentido ni es saludable proponer reiteradas veces lo mismo, cuando al otro le incomoda o desagrada.
A veces sólo se desea que permanezcan en el mundo de la fantasía: imaginar que un tercero mira o participa, figurarse una experiencia sexual más ruda o violenta, inventar aventuras de oficina, etc,. Las ensoñaciones sexuales sanas son aquellas que aumentan la excitación erótica sin provocar ansiedad: recordar algo vivido (beso, caricia, mirada, encuentro), anticipar algo que va a pasar, visualizar un lugar exótico, un juego atrevido, etc..
Lo positivo de las fantasías es que añaden creatividad a la relación, aunque se queden en el mundo de lo imaginado y de lo prohibido.
Sólo tienes que comenzar con: ¿te imaginas que tu y yo…?

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8 Comentarios en “Fantasías sexuales, ¿deseo o realidad?”
[...] de promiscuos, han decidido pasar la frontera de las fantasías para hacerlas realidad, en forma de intercambio de [...]
[...] Se pierde la conciencia para adentrarse en el mundo de los sueños, y si el placer se enciende, las fantasías sexuales del día se entrelazan para construir una historia, entonces hablamos de sueños eróticos. [...]
[...] cuando los hombres estamos en grupo. Sin embargo, cuando un adolescente se encuentra solo, muchas fantasías sexuales le asisten. La más común es la de sostener relaciones con una atractiva maestra de escuela o con [...]
creo que la fantacia que todos hemos tenido antes o despues son los siguientes
*con la maestra
*con la companiera en la oficina
*con la del 3ro
*con la de gym
en fin creo que hay tantas fantacias que todos hemos tenido, casados casadas o qcomo estes siempre hay fantasias.encuentros discretos que nos fantasean los ratones
Yo tengo fantasias sexuales con todos mis vecinos sueño que me cogen todos ala ves. Trujillo – peru
Bueno para mi ya no son fantasias, yo lo practico, es muy sano, hay que relajarse y tener confianza en uno misma, a mi me encanta el sexo en grupo, orgias, es muy relajante, mis vecinos se vuelven locos conmigo. Los Jardines – Trujillo – Peru
[...] su pasión sexual y le permite inventar nuevas formas de amarla (tal vez con juegos, juguetes, fantasías extraídas de videos o libros, etc.) para así complacerla mucho más. De otro lado, hay hombres que [...]
[...] integrado en su grupo de iguales desde la pubertad. La masturbación, las poluciones nocturnas, las fantasías sexuales con mitos eróticos, y el contacto con revistas y películas pornográficas, se convierten en un [...]