Las disfunciones sexuales suelen ser culturales. En la actualidad, las mujeres que no tienen orgasmos múltiples o los hombres que consideran “ya no ser” por padecer alguna disfunción que no provea una “excelente erección en tiempo y forma”; o aquellos que no puedan retrasar interminablemente sus eyaculaciones para satisfacer a…a aquellas mujeres que fingen… para hacerlos sentir re-machasos!!!. Todos ellos son considerados o se consideran disfuncionales. Pero, ¿Disfuncionales a quién/es?
Muy diversas otras circunstancias aparecen con frecuencia en las relaciones sexuales de los seres humanos que sienten enormes frustraciones por no poder cumplir con ideales impuestos, inciertos o mentirosos. Algunos creen que deben resignarse o “bancarse” lo que les ha tocado en suerte al respecto.
Muchos de los mitos surgidos culturalmente tratan con frecuencia de ser eliminados por los medios educativos o de comunicación. Con ello no hacen más que dar cuenta de la importancia de la sexualidad en la vida de las personas. También la libertad con que se plantea hoy la sexualidad parecería procurar la eliminación de muchos de esos mitos, generadores de disfunciones sexuales per sé. Sin embargo no lo logran. Los medios de comunicación solo utilizan el tema como forma de conseguir adeptos que, en busca de soluciones, son capaces de apelar a “casi todo”. Desde explicaciones racionales hasta las más locas, desde soluciones mágicas, hasta energéticas, farmacológicas o tántricas.
La educación sexual, en tanto, no es aún suficiente, al menos desde el punto de vista psicológico. Una de las causas es que la información aparece recortada, sesgada o al menos limitada a condiciones aceptables para cada grupo social o etario. Por ejemplo, se realizan grandes esfuerzos por promover y cumplir con programas de educación sexual en las escuelas, cuando en realidad se olvida tratar, al menos con adolescentes, uno de los temas centrales: el deseo y el placer, lo que realmente los mueve a ejercer su sexualidad. Y se limitan entonces a profundizar en el aparato reproductor femenino y masculino, en la orientación sexual, función reproductora, el sexo seguro, y las enfermedades de transmisión sexual, o en las modalidades anticonceptivas que prevengan embarazos no deseados o SIDA. Pero se deja a los jóvenes solos en la experiencia la búsqueda de una satisfacción que a veces, erróneamente, se direcciona en forma inadecuada.
Tampoco se informa demasiado sobre la masturbación, una práctica tan mal vista durante tanto tiempo, a la cual se ha adjudicado ser capaz de producir enfermedades como la locura o la impotencia, considerada actualmente como una forma válida del ejercicio de la sexualidad, generadora de una relajación psicofísica y una buena satisfacción sexual, aún en aquellas personas que tienen relaciones sexuales habituales.
Otro tema tabú es el de las fantasías sexuales, cuya importancia a la hora de tratar disfunciones sexuales o de impartir educación sexual no es suficiente. Quizás por cuestiones morales, quizás por represión, quizás por pacatería. Muchos comportamientos fueron considerados en otras épocas como perversos. Hoy se sabe que la sexualidad humana es mucho más amplia que la relación genital hombre-mujer, o pene-vagina. Y que la obtención de placer sexual puede variar tanto de objeto como de meta, sin por ello tener que considerarse ‘anormal’
En otras épocas la homosexualidad fue considerada una perversión, una desviación o hasta una degeneración, digna del más fuerte repudio. Una nueva visión de la homosexualidad permite hoy cargar las tintas sobre los factores psicológicos en juego al momento de la elección del objeto sexual, en la cual no se toma ya como causa una salida distinta del Edipo, sino una compleja paradoja de un deseo de masculinidad fallido. Tema interesante que prometo desarrollar en otro post.
Entonces, ¿cuál es el peso de lo psicológico?
Existen causas sólo psicológicas; y causas que son sólo fisiológicas. Aunque la división mente-cuerpo ya está absolutamente perimida, esquemáticamente no se puede negar que esto es así. A nivel biológico hay situaciones casi inexplicables que afectan el desempeño sexual, ignorados incluso por los médicos hasta el momento del chequeo. Obviamente muchas dificultades sexuales tienen factores orgánicos comprometidos. Y esto ocurre probablemente en la mitad de los casos.
Pero existen también de las otras causas, las psi, en todos los casos. Por ejemplo la ignorancia, la ansiedad, la falta o fallas de la comunicación, los miedos, los prejuicios, todos en distintas combinaciones y medidas según cada persona.
Algo sí es cierto: ya nadie cree que una disfunción sexual pueda resolverse con asociación libre en busca de un trauma primario, infantil, inconsciente, que al hacerse conciente se reduce y desaparece. En todo caso es mucho más complejo y las posibles causas son mucho más diversas. Es cierto que el conflicto inconsciente seguramente existe e influye, pero no es causa de todos los males. No hay duda de que lo psicológico, juega, en las disfunciones sexuales, importante papel. Pero es raro también que alguien con alguna problemática sexual no tenga miedo, ansiedad o que no sienta frustración!!!
Entonces, si toda afección sexual tiene tanto componentes orgánicos como psicológicos, esto no siempre es en relación a la causalidad. Y la importancia de saber cuál es el lugar que ocupa cada nivel etiológico es fundamental. Por ejemplo, si un hombre adulto, que nunca ha tenido una pareja estable, de pronto se enamora (componente emocional de peso por las expectativas que esto genera) y se encuentra de pronto con una DE (disfunción eréctil), lo primero que se tiende a pensar es que el problema es emocional: tanta es la ansiedad que no logra una erección operativa!!! ¿Sabías que el uso de unas simples gotitas oftálmicas, que en general parecen inofensivas, pueden provocarte una DE? Pues bien. Si!!. Y esto no significa que no exista una enorme ansiedad por tratar de satisfacer a la mujer de la cual un hombre se ha enamorado y pretende saciar!! Sin embargo, el peso de lo psicológico no está siendo causa. Al menos al principio. Al menos en un 100%. Importante: que siempre quepa la duda, no?



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2 Comentarios en “La importancia del factor psicológico en las disfunciones sexuales”
Hola. Me gustaría ponerme en contacto con vosotros porque he iniciado un experimento para denunciar los hábitos sexuales en España. Me gustaría que echárais un vistazo y me contárais que os parece. Sigo vuestro blog y creo que es hora que se rompan muchos tabúes en nuestra sociedad con respecto a algo tan maravilloso como es el sexo. Muchas gracias.
La dirección del blog es: http://www.300diassinsexo.blogspot.com
Un saludo
no pues q cada chava tiene su decision propia y sabe cuando iniciar su vida sexual ella la iniciara cuando se sienta preparada o lista para tomar esta gran decision q es muy importante para el resto de sui vida
y debe estar segura de esto….
bbiiee
k anden de lo mejor i proteganse mucho00 eee