¿Una aventura puntual, un beso, o una simple mirada proyectada en otro cuerpo? ¿Dónde empieza y acaba la infidelidad?. Uno siente que algo se ha quebrado, pero no siempre ambos coinciden en lo que es sobrepasar la línea.
La infidelidad es una conducta desleal, lo que cada persona entiende por deslealtad difiere según sus valores, creencias y educación. En realidad, es aquella conducta que rompe el compromiso de exclusividad, que la pareja pactó de mutuo acuerdo. Ese pacto es un continuo, que puede ir desde no tolerar hablar del atractivo de terceros hasta no mantener relaciones sexuales extramaritales con demasiada frecuencia.
Si aceptamos que ser fiel no es simplemente no ser infiel, ampliamos su significado. La fidelidad es una cualidad de las relaciones humanas que se basa en la lealtad, la honestidad, el respeto y la actitud de desinterés.
La exclusividad sexual con una persona no es sinónimo de fidelidad, si se ignoran otros aspectos más profundos de la relación. No es bueno contentarse con una fidelidad que responda a una actitud servil y a un sentimiento de subordinación incondicional hacia el otro. Pero dicho esto, si existe pacto de fidelidad entre dos, no se puede quitar gravedad a un acto infiel y considerarlo como algo que sucede y se olvida sin más. La infidelidad no es algo simple, pero tampoco algo digno de aplauso.
Sin ánimo de justificar, pero sí de explicar, intentemos comprender las circunstancias que propician el engaño: problemas sexuales en la pareja, un alto estrés laboral, o el descuido físico e higiénico del otro, son el escenario perfecto desde el que cambiar el foco de nuestro deseo.
Pero las verdaderas señales de alerta, que hacen más probable dar ese paso residen en uno mismo. Entre otras: tener la autoestima baja y afianzarla enamorando a otros, ser inmaduro emocionalmente para afrontar los conflictos y necesitar buscar comprensión y evasión fuera, haber dejado de amar al otro, y tener miedo a quedarse solo.
Una vez que sucede, aunque sea difícil, lo más saludable es conocer las causas, para poder afrontarla directamente y bien proceder a la ruptura, o bien desarrollar alternativas de solución como una terapia de pareja.


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7 Comentarios en “Los límites de la infidelidad”
Si te gusta demasiado otra persona, entonces pueden tener gran poder sobre usted, si no te quiero de la misma manera.
Lamentablemente, la baja autoestima puede ser el resultado.
Francesca
aver tngo 16 años y tngo mi novio q tiene 18 lo quiero y mucho no creo q sea inmaduro,disfruto tener sexo con el me hace sentir bn, a mi siempre me ha llamado la atencion tener algo con una persona mayor,hace poco conoci una persona q me cargo cuando era solo una bb y la atraccion fue de una, el tine 39 años conozco a su esposa y su hija que estudio conmigo aproximadamente 2 años,con el me siemto muy pero muy bn…..
CREEO Q LA INFIDELIDAD ES PAN DE CADA DIA Y NO SE DA POR Q TU LO PLANEES NI NADA POR EL ESTILO SOLO SE DA Y YA…
Cierto es que normalmente la infidelidad no se planifica, a no ser en casos de venganza, aunque a veces sí hay situaciones previas o señales que avisan de su aparición. De todas formas, lo que sí se suele planificar o pensar con antelación entre las parejas es la opción contraria: la fidelidad. Lo que cada uno entienda por ella varía de unas personas a otras, como os comentábamos en el artículo.
Amo ami pareja..vivimos juntos y tenemos un seo de maravillas…igual fui infiel y sin motivo alguno………..y lo sigo siendo.. nop siento nada por mi “amante”
me parace que la pareja debe conocerce para poder tener buen sexo y la mia no conoce lo que ami me gusta y no tengo buen sexo creo que ma ha faltado dialogo
[...] una y otra vez el derecho a la exclusividad afectiva y sexual, demandando constantes pruebas de amor. Hay personas que incluso celan del afecto [...]
[...] En la calle está extendida la idea de que el hombre tiene más deseo sexual que la mujer. Esta creencia ha servido durante muchos años para justificar algunas infidelidades por parte del género masculino, aludiendo a que la naturaleza (mayor libido) les dificultaba el decir “no” a la tentación de las relaciones extramaritales. [...]