Otros

Me aburro…contigo

Por P. Córdoba, en 11 de Mayo de 2008

aburrimiento femeninoEntre los problemas cotidianos que surgen entre las parejas, son bien conocidas las discusiones por diferencias en el reparto de las tareas domésticas, la educación de los hijos o la frecuencia de las relaciones sexuales. Sin embargo, pocos se quejarían explícitamente sobre cómo repercute negativamente en su relación el aburrimiento, a pesar de experimentarlo, como si no hubieran tomado conciencia de la sombra que arrastra una convivencia apática. Pensemos que el aburrimiento, frente a otro tipo de cuestiones, al menos no genera tantos desencuentros a voz en grito, por eso quizá se tolera más, o pasa más desapercibido a la hora de detectar puntos flacos en la relación.

Pero, lo cierto es que no son pocos los que alegan al separarse que les pudo el tedio, acompañado del “he dejado de sentir lo que tenía que sentir, se me fue…”. Luego en el fondo el hastío es un fuerte enemigo del amor, pese a que en el día a día de la pareja deambule invisiblemente.

Para identificarlo, podemos hallar cuatro tipos de causas:

1.Cuando viene de uno mismo:
Este sentimiento aparece cuando se tiene dificultad para disfrutar de las actividades cotidianas, porque se es muy exigente y se asocia la diversión a situaciones extremas o especiales, que claro está, no ocurren habitualmente. Es decir, esté con quien éste, y sea donde sea, se ha perdido la capacidad de valorar las cosas.

2. Cuando proviene de la monotonía.
En este caso es la vida en común la que se ha vuelto cómodamente rutinaria, y aunque no hay conflictos, puede que resulte insulsa, sin lugar a la espontaneidad e improvisación que había en los primeros meses o años. Puede que lo que para uno es seguridad y estabilidad, para el otro sea absoluta monotonía previsible.

3. Cuando el otro es muy aburrido.
Por duro que parezca confesarlo hay personas que son conscientes de que llevan a cabo conductas objetivamente aburridas, mezcladas con un ocio pasivo y anodino, en el que apenas hay espacio para interrelacionarse con nadie, incluida la pareja.
Por eso, podría darse la circunstancia de que algunos se aburran con su pareja, simplemente porque lleva hábitos tediosos. A veces, hay que reconocer que quizá siempre tuvo esos comportamientos, y que van unidos a su carácter, si bien al principio no eran tan molestos o representaban un problema. Otras, puede haber cambiado con el paso del tiempo, la desmotivación, o por el desencanto provocado ante preocupaciones externas (trabajo, economía, familia, enfermedades) que le hayan hecho ser más reservado, silencioso o estar más absorto en sus pensamientos.

4. Cuando los intereses se han distanciado.
Si uno de los principales factores de atracción es la afinidad en intereses (cultura, ocio, estilos de vida), una de las variables de distanciamiento es precisamente que los dos miembros de la pareja evolucionen en inquietudes y conocimientos a ritmos distintos. Ese desfase puede producirse porque uno de los dos sigue aprendiendo, desarrollando aprendizajes o aficiones, y el otro se ha quedado en el mismo punto. Este último puede acabar pareciendo poco atractivo para el primero, quien siente que su compañero tiene poco que aportarle ya, porque no le sigue y “le aburre”.

Una vez que conocemos las razones que hacen bostezar a las parejas, es el momento adecuado para ponerse en marcha, y acercarse a las que pueden ser las potenciales soluciones:

    aburrimiento masculino

  • Antes que nada, lo que hay que hacer es diferenciar el aburrimiento de otros problemas que pueden estar enmascarados. No se puede tildar al compañero de “aburrido”, cuando tal vez esté experimentando depresión, estrés o miedo a los cambios. Es esencial hablar abiertamente con la pareja, y si fuera necesario asesorarse con un profesional de la psicología para poder determinar el verdadero obstáculo.
  • Discriminar si la desidia es la causa del malestar o es una consecuencia. Podría ser que la desgana y apatía de la pareja no fueran el origen de las dificultades, sino que se hubieran convertido en la gota que colma el vaso, en una consecuencia más de la incomunicación o incomprensión que había. Algunas parejas optan como forma inadecuada de afrontamiento el ignorarse, desconectarse, dejar de hablar, y se instalan en una convivencia de silencios y habitaciones que sólo se comparten físicamente, entonces el aburrimiento es la consecuencia final, y lo recomendable sería iniciar una terapia de pareja, o al menos reconocer que hay otros agujeros que se están tapando.
  • Ocuparse sin preocuparse. Si el aburrimiento es el verdadero problema, y no esconde detrás otros, es una de las cuestiones más fáciles de resolver, pero no ayuda adoptar frente a él posturas extremistas como: dramatizar y decir que se ha perdido algo irreparable, o al revés, pensar que tal y como se fue, la energía volverá (sin hacer nada por recuperarla).
  • Hay algo que puede animar a los más escépticos, y es el aplicar la teoría de la contraemoción, según la cual cuanto más intenso haya sido un sentimiento, más intenso será su contrario al acabar aquel. Esto significa que después de meses de aburrimiento las cosas más normales cobrarán más valor, y podrá encontrarse el entretenimiento en prácticamente cualquier situación: “llevamos tanto sin salir, que ir a dar una vuelta por el barrio cogidos de la mano, es una experiencia de lo más gratificante”.
  • Es fundamental primero caerse bien a uno mismo, y volver a ejercitarse en pasarlo bien a solas. Desarrollar otros roles distintos a los habituales: rol de hermano, rol de socio de la biblioteca, rol de paseante, rol de deportista, rol de lector, etc., es decir, aprender a ser algo más que “la pareja de” es enriquecedor.
  • Otro aspecto altamente positivo es volver a redescubrir las actividades gratificantes que han quedado abandonadas, en primer lugar de modo individual, y después compartiéndolas con la pareja. La clave es que cada uno enseñe algo al otro que sepa hacer o le parezca divertido y emocionante.
  • Disfrutar del proceso de preparar alguna tarea a realizar juntos. Cada miembro de la pareja puede hacer una lista de cosas o lugares que le gustaría compartir con el otro, para que mensualmente se puedan ir realizando. El que la haya pensado se encarga de buscar información, preguntar, reservar, etc.Foto1: Lupe Jelena
    Foto2: jose mit3
Comentar | Trackback
Entradas Relacionadas


2 Comentarios en “Me aburro…contigo”

1

Ya estoy hasta el sopliyo de que en todas las web,siempre se hable de sexo.
Haber si la sociedad de hoy deja ya de ser tan salida
y se plantea mejor el educar a sus hijos,en vez de estar pensando siempre
en cuantas veces follan al mes. Los hijos son lo primero,
las guarradas después.Puta mierda ya..

2

Yo estoy compeltamente de acuerdo con el anonimo anterior,
los padres de hoy en dia son unos cerdos y namás que piensan en darle al traque.
Luego se quejan de que sus hijos se meten a la droga.

ke poca verguenza..

Deja tu comentario

 

 

 


 

Previsualización del Comentario

  



 

Secciones

Canales

Sindicación

Añade este blog a tu lector de feeds

¿Qué es un lector de feeds?

Correo Electrónico:

Red de Blogs SmallSquid

Red de Blogs Weblogs.cat

Blogs Asociados a la Red SmallSquid

Enlaces de Interés

  • regina (40)
  • Marta (26)
  • mari carmen (22)
  • CHANY (18)
  • JESSICA (18)
  • Pellisu (16)
  • Camino (14)
  • laura (9)
  • lissett (7)
  • amatista (6)

© Copyright 2006, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio
Cerrar
Envíalo
Powered by ShareThis