Eran vísperas de la estación de verano y, luego de haber terminado con éxito mi penúltimo semestre en la universidad, disponía de más tiempo libre. Antes de pensar en ordenar mi habitación, decidí visitar a mis primos ya que cada vez nos veíamos menos. Hacía más o menos un año que no nos reuníamos y me pareció buena la oportunidad. Cuando llegué a casa de ellos, mi tía –su madre- me dijo que el único que se encontraba en casa era Omar pero que estaba en el baño. Bueno, lo esperaré –pensé-, mientras tanto conversé extensamente con mi tío acerca de la universidad y los proyectos a futuro. Después de casi una de conversación, me di cuenta que mi primo no había aparecido, le pregunté a mi tía nuevamente y me dijo que ya bajaba. En efecto, Omar bajo a los cinco minutos y lo noté muy cambiado. Estaba con una figura delgada, llevaba un corte cabello bastante moderno, vestía a la moda –más de lo normal- y, a decir verdad, me pareció verlo con un poco de maquillaje en el rostro. Pensé que tanto estudio me había distorsionado la vista y, sin hacer caso, me acerqué a saludarlo. Nos abrazamos y una fina fragancia –demasiado fina para mi gusto- cruzó mi sentido del olfato.

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Me invitó a subir a su cuarto para conversar mientras escuchábamos algo de música. Algunas revistas en su anaquel y un neceser de cosméticos y cremas de todo tipo confirmaron mis primeras sospechas. Omar se había convertido al metrosexualismo y ahora pasaba a engrosar las filas de Beckham y compañía. Era increíble la cantidad de tiempo que invertía en su cuidado diario, sin mencionar la partida de dinero que destinaba a los productos de belleza que utilizaba, a la ropa y a otros gustos.
En efecto, el metrosexual tiene un ritmo de vida bastante ajetreado por decirlo menos y si quiere que lo reconozcan como tal, debe invertir. Pero ¿qué es exactamente un metrosexual? El término deriva del vocablo metrópolis, ya que la vida de este tipo de hombres, está íntimamente arraigada en las grandes ciudades. En estas ciudades están los centros comerciales más grandes con las mejores prendas y lo último en las tendencias que marcan la moda. Los mejores clubes diurnos y nocturnos también pertenecen a la gran ciudad, las mejores peluquerías, la gente famosa vive y trabaja en las metrópolis y por supuesto, se puede estar en forma en los mejores gimnasios de la ciudad.
El término metrosexual fue acuñado por primera vez en Inglaterra a mediados de los noventa por Mark Simpson, periodista y escritor, experto en la cultura pop. Simpson, definió al metrosexual como el nuevo hombre del siglo XXI, que profesa admiración hacia sí mismo y no tiene ningún temor de exponer su gusto en público. Gusta de teñirse el cabello, usar la ropa de moda, hacerse la manicura y usar productos cosméticos que se asocian más con las mujeres como bases y cremas para el rostro. En este punto, debemos notar que este tipo de hombre ha existido desde hace mucho tiempo pero que ahora está saliendo a la luz. Los métodos de cuidado son más meticulosos y no se guardan para el estricto privado sino que son claramente visibles. Incluso existen centros de belleza exclusivos para hombres. La apertura mental de los últimos años, ha contribuido con esto en gran medida y el machismo y la imagen de hombre rudo, están cediendo paso a otras tendencias ya que todo el mundo quiere verse y sentirse bien. Incluso está actitud pomposa ya se veía en la época victoriana, cuando los hombres vestían estrambóticamente y usaban pelucas con bucles, en comparación con los estándares de los últimos dos siglos.

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Según los estudios, el objetivo final de los metrosexuales, es la seducción de la mujer, aunque el hedonismo les puede jugar una mala pasada y quedarse en el personaje de su propia creación. No hay un distingo en el campo de acción del metrosexual. Estos pueden ser cantantes, futbolistas, actores o jóvenes profesionales. Incluso no es requisito ser adinerado, pues se ha visto que esta cultura está extendida por todo el mundo, incluyendo países y zonas no muy pudientes. Otra cosa es el éxito que puedan tener, pero el comportamiento siempre sigue presente. Otras investigaciones, apuntan al hecho de que el metrosexual se aleja de los recursos de la moda que puedan hacerlo parecer como perteneciente a los grupos de homosexuales. Sin embargo, existe un gran sector que más bien utiliza este recurso en su favor y entra en el juego de hacer dudar a los demás sobre su orientación sexual. Y a veces, no hay que adoptar la imagen prefijada del metrosexual. En Estados Unidos, las encuestas señalan que más de un tercio de los hombres entres 25 y 45 años de edad, tiene tendencias y comportamientos que se pueden calificar como metrosexuales. Si ya empezó a preocuparse por la calidad de las sábanas o pasa tiempo excesivo en el baño, el cambio está cerca.

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2 Comentarios en “Nuevo somatotipo, el metrosexual”
El hombre debe cuidar su apariencia personal, por supuesto que esto no debe llegar a ser un obsesión. Esto siempre ha sido así desde siglos donde los hombres buscaban lucir con buenas ropas, y no solo era por estatus social, sino por que esto también atraía más a las mujeres.
Lo que ha pasado en los últimos años es que los hombres han adoptado tratamientos de belleza que solo eran usados por las mujeres. El mayor problema es que los hombres que buscan cuidar su apariencia son considerados débiles por otros hombres. Pero en la realidad siempre siguen siendo los mismos hombres solo que más seguros, ser metrosexual trae muchos benefició por eso hay más hombre metrosexuales, yo me considero del grupo…
Así es. Una cosa no quita la otra, pero caeríamos en error si aseguramos tajantemente que varios no se han “perdido” en el camino.
Antonio Martínez