Entonces, ya tenemos claro que el devotee es aquella persona que tiene una admiración y desea sexualmente a personas que tengan alguna discapacidad, invalidez o miembro amputado. Sabemos también que el wannabe, es la persona que desea fervientemente o que tiene una discapacidad o amputación y ésta es objeto de deseo sexual propio y ajeno. Y también sabemos que el pretender es una especie de soft wannabe que disfruta con fantasías acerca de su propia discapacidad. Los tres caen en la categoría de parafilia que es el término que engloba a las antiguamente llamadas desviaciones o perversiones sexuales. Ahora, habría que ver cómo se ve esto desde el otro lado, qué piensan las personas discapacitadas o inválidas de estas personas. No hay que ser muy despierto para intuir que deben tener un profundo temor de toparse con una de estas personas, miedo que se ve acrecentado por su propio estado de indefensión. Por otra parte, se debe haber instalado en su ser, un sentimiento mezcla de temor, aversión y desconfianza hacia estas personas y –seguramente- no pueden evitar sentir cierta desconfianza de cualquier persona que desee brindarles su ayuda.

Imagen tomada de Flickr por meta viendo
Por otra parte, es indudable que deben sentir cierto bienestar al saber que pueden encontrar en estas personas cierto reconocimiento, aprecio y hasta amor, cosas que de hecho les son escasas o difíciles de encontrar en la sociedad y más en una sociedad consumista tan aceleradamente insensible como en la que vivimos. Esto ha alentado a que algunos discapacitados, se muestren accesibles a estos devotees, a sabiendas de que saben con qué tipo de persona se están involucrando. Son personas que están relegadas por la sociedad y buscan en los devotees algo de amistad y amor. Esta búsqueda puede superar sus miedos ya que muchos discapacitados, ven a un devotee como un criminal en potencia, capaz de mutilarlos aún más con el propósito de conseguir mayor placer.
Incluso, algunos discapacitados publican abiertamente sus necesidades de amor a través de la Internet. Consignan sus datos, sus fotos y sus correos electrónicos solicitando alguna persona que les brinde su amitas, su amor y favores sexuales. Esto ha hecho que en la red, aparezcan y se desarrollen comunidades de discapacitados y devotees a partes iguales.
Además se da la figura del engaño también. Muchos devotees, se aprovechan –además de estas comunidades especiales- de foros de discapacitados que no buscan a un devotee. Aquellos, fingen ser discapacitados para ganarse la confianza de los miembros del foro o comunidad, o también dicen que están inscritos por que tienen un familiar que presenta una minusvalía. Lo típico es que un hombre diga que su esposa era discapacitada y que ha fallecido hace poco. Es así que toma contacto con una discapacitada real y la empieza a cortejar vía Internet hasta ganarse su confianza y acordar un encuentro personal. Sin embargo, es inevitable caer en este tipo de juicios de valor superficiales. Y digo bien, superficiales, porque si se piensa así, indirectamente el mensaje para un discapacitado sería que no puede relacionarse sentimentalmente con una persona en pleno ejercicio de sus facultades físicas, sino que necesariamente debe entablar una relación con otra persona discapacitada. Esto sería una forma de discriminación bastante clara. Puede ser que nos resulte raro que se den este tipo de relaciones pero cuando menos podemos presentar buena fe al respecto. Un tema harto debatible y con líneas fronterizas muy vagas entre lo normal y lo anormal.

Imagen tomada de Flickr por Freddy Corvalan
Finalmente, también habría que ver el pensamiento de los devotees. La mayoría de ellos no se perciben como un grupo sectario del sexo o que sean víctimas de alguna aberración sexual o parafilia. A su vez, son conscientes de que no encajan en la sociedad que marca cierto tipo de gustos y conductas socialmente aceptadas y que tienen a la perfección como meta última. El devotee sostiene que todas las personas hacen uso de la parcialidad tal como ellos lo hacen. Refieren que su grupo objetivo son las personas que tengan alguna discapacidad y que eso es tan igual como los hombres que buscan las mujeres de traseros grandes o de senos prominentes. En este caso, habría que traer a juego la variable exclusividad y notar que el devotee, prácticamente se circunscribe a buscar personas con discapacidad, mientras que las personas comunes pueden andar buscando personas con ciertas características físicas pero eso no impide que se relacionen sentimentalmente con personas que no reúnan sus prioridades y criterios de búsqueda. Sin duda, este tema trae un profundo debate entre médicos, científicos, psicólogos, psiquiatras, sexólogo y sociólogos, además de las personas que tienen su propia opinión.


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