Existen dificultades en los vínculos. En todos, pero los vínculos de pareja suelen presentar la particularidad
de reeditar relaciones primarias, parentales, en las cuales nos ubicábamos como indefensos y dependientes, por una primaria necesidad de protección y asistencia. La madre es indispensable al comienzo. Ella, o aquel que ocupe este lugar de primer dador.
El enamoramiento suele revelar una falta de objetividad que se genera a partir de la admiración de otro que se transforma en significativo y, por lo tanto, en dominante. Son relaciones asimétricas, donde se establece una delicada dialéctica amo - esclavo.
Muchas veces sucede que, en este contexto, aparezcan conductas que siendo francamente amenazantes no son percibidas como peligrosas, debido a ese singular momento inicial de toda relación amorosa. Reacciones pasionales de celos o de deseos de posesión egoísta, que son vividos al principio como demostraciones de amor. Sin embargo, puede ocurrir que se trate de otra cosa.
El amor requiere comunicación afectuosa, admiración, atracción por el cuerpo, coincidencia con los valores la pareja, respeto, algún proyecto en común. Veamos de qué se trata todo lo demás.
Las mujeres dependientes y emocionalmente inestables suelen necesitar de una pareja obsesivamente presente, atenta, que satisfaga cada demanda en forma inmediata. Sea como sea, ellas quedarán insatisfechas, por lo cual la demanda será constante. Una manipulación de este tipo, suele terminar así: te necesito cerca…no soy nada sin ti… no puedo vivir si no estás conmigo…
Muchos hombres sienten esto como una posibilidad para demostrarse capaces de proveer placer: si le doy lo que me pide, soy capaz de hacerla feliz. Si la hago feliz, me amará. Si me ama, estará siempre conmigo, nunca me dejará, dependerá siempre de m… soy valioso, importante para alguien, etc. etc. etc.
Cuando se usan juegos de poder las relaciones se tornan destructivas precisamente por la manipulación. Lo cual a la larga provoca que el otro/a, se de cuenta y empiece a alejarse. Ante esto, la persona que ejecuta el rol manipulativo aumenta la presión, consiguiendo por fin manejar al otro. Este, a su vez, hará algo por defenderse de las demandas psicológicas, estableciéndose una gran lucha de poder, que acaba destruyendo la relación, haciéndoles daño a ambos. El daño que se produce a la persona que aparentemente tiene el poder en la relación surge por el acostumbramiento a un nivel emocional tan alto que para sentir de nuevo pasión o intensidad deberá utilizar esos mecanismos de manejo cada vez más comprometedores, y no es fácil conseguir gente dispuesta a ser manipulada siempre.
La manipulación siempre es un ejercicio de violencia contra otra persona. A veces psicológica, a veces física, aunque a veces esta división no es tan clara. Desde amenazas de agredirse sí mismo, como maniobrar armas amenazando con matarse, o manejar el automóvil descontroladamente en medio de una discusión. El chantaje emocional es un mecanismo destinado a manejar la culpa y el arrepentimiento como forma de retención e impedimento, para que el otro no abandone, palabras como Si haces eso la verdad es que no me quieres, Yo no quiero que sufras, me has destrozado la vida pero lo que me importas eres tú. Si me dejas me muero, o me mato.
El “…no puedo vivir sin ti…”, dicho en el marco de la ternura y la seducción, forma parte del juego de la pareja, de la comunicación metafórica, del reconocimiento y la demostración del afecto profundo. Pero si se diera una ruptura, es esperable que en realidad, a pesar del dolor y la angustia, cada uno pueda realizar el duelo y seguir su camino, solo o con otras eventuales parejas.
Un proceso de duelo supone tiempo, tristeza, un período durante el cual se realizará un trabajo interior de des-andar el camino recorrido a partir de los recuerdos, proceso que permita des-hacer la ligazón afectiva que se ha generado con un objeto de amor que ahora ha desaparecido en la realidad, y sólo está en nuestro interior.
Cuando este proceso se torna patológico, el duelo no conlleva al des-hacimiento del lazo afectivo, sino que produce un incremento doloroso del sentimiento de pérdida, que se vuelve contra sí mismo. Y ese dolor es de tal magnitud que la persona no lo tolera, intenta entonces matar a ese objeto que no puede sacar de su interior. Pero como ese otro está dentro, la única forma de aniquilarlo es aniquilándose a sí mismo. Riesgo de suicidio, que solo existe en aquellas personalidades melancólicas extremas. No poder estar sin la otra persona en la realidad revela que no soporta estar permanentemente con la otra persona en su interior, no puede deshacerse de ella.
Ahora bien, cuando la amenaza de suicidio aparece como forma de presión, cuando se intenta ejercer el poder a partir de la coacción, escondida tras el sentimiento propio de la relación amorosa, lo que se hace es obligar al otro a someterse a la propia voluntad. Con amor o sin él, ya no importa: es el propio narcisismo lo que ahora está en juego. La estrategia de dominancia se enmascara tras una fachada de necesidad y dependencia, de vulnerabilidad e indefensión, de debilidad.
Así, la inyección de seguridad y confianza recibida con las primeras demandas, pueden transformarse luego en una enferma extorsión que nada tienen que ver con el amor. La presión ahoga, conlleva necesariamente al cansancio y al hastío, genera rechazo y termina inevitablemente en una ruptura.
La libertad en la pareja es signo de confianza y madurez. El riesgo de ser, y dejar que el otro sea independiente, sólo puede ser asumido por personas sanas que, en forma adulta, establecen una relación que, como todo en la vida, es sin garantías.
¿Ahora bien, cómo se dan este tipo de relaciones? ¿Cómo sucede que alguien se involucre con una persona de tales características? Existen determinaciones inconscientes que hacen que nos sintamos seducidos por algunos tipos de personalidades. Existe también una fuerte y a veces inexplicable atracción sexual que nos lleva a establecer relaciones que terminan no siendo las más convenientes.
Sin embargo, cuando uno de los dos integrantes de la pareja tiene la suficiente madurez emocional como para darse cuenta de que la manipulación es una actitud al menos poco saludable, inevitablemente se corre, se aleja, evita continuar. Cuanto antes se de cuenta, mejor.
Imagenes: http://www.artistasdelatierra.com

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