Una de las tradiciones africanas más difíciles de entender para los occidentales es la de la ablación de clítoris que, a pesar de ser un rito ancestral, se sigue practicando hoy en día en la mayoría de países de África. Esta práctica se conoce con varios nombres que no son sino otras formas de nombrar el más terrible acto de mutilación que puede sufrir una mujer: “purificación” o “circuncisión femenina”. Aproximadamente dos millones de niñas africanas son mutiladas anualmente, lo que arroja una cifra de 135 millones de mujeres que viven con este trauma, “afortunadas” por no haber muerto por infecciones causadas por la mala praxis y las horrorosas condiciones higiénicas en las que se realiza la ablación.
La edad a la que puede iniciarse el rito varía entre los 2 y los 12 años. La sociedad africana que aún practica la ablación considera “impuras” a las mujeres a las que no se les ha cortado el clítoris, por lo que sufren marginación social. La familia de estas personas se considera deshonrada y no pueden casarles sin el rito iniciático que para ellos supone la ablación: “de niña a mujer”, que significa que serán buenas esposas.
En algunos casos (muy pocos) la mutilación genital femenina es realizada por médicos, pero en la mayoría de ellos lo practican mujeres de la misma tribu o comunidad que se han dedicado a ello desde siempre y no tienen las mínimas nociones sobre higiene o anatomía, y mucho menos material quirúrgico. Suelen realizar la ablación en el suelo, ni siquiera tienen anestesia, y mucho menos analgésicos o antibióticos. El resultado es fácilmente comprensible: intensos dolores, riesgo elevadísimo de infecciones, continuas hemorragias y, a largo plazo problemas urinarios y reproductivos causados por obstrucción en el flujo de orina y de sangre menstrual, cicatrices dolorosas y esterilidad.
Muchas mujeres entran en shock debido al dolor, y las hemorragias severas y las infecciones matan a 3.000 chicas cada año. Entre el 1 y el 2 % de las niñas africanas mueren debido a las complicaciones asociadas a la mutilación genital femenina. Aproximadamente el 75% de las niñas egipcias son intervenidas por personal médico (doctores y enfermeros) que recibe unos 8 dólares por cada operación. En Egipto, las chicas que mueren por ablación suelen hacerlo por problemas con la anestesia o las hemorragias postoperatorias. Escalofriante.
La ablación no es una obligación religiosa. Mucha gente asocia esta miserable práctica con el islamismo, pero en los países árabes no se practica esta mutilación. África es un continente con una cultura tribal y la carga tradicional es elevadísima en aquella sociedad, por eso la combinación de la práctica del islamismo (o incluso del cristianismo) y las tradiciones locales han devenido en que la ablación sea considerada obligatoria para mantener intacto el honor de una familia.
En junio de 2007 el Gran Muftí de Egipto, que es el intérprete oficial de la ley islámica en aquel país, declaró prohibida la ablación por el Islam. Esta práctica es originaria del Egipto faraónico y se extendió por el resto de África con el comercio árabe de esclavos. En el mundo árabe la mutilación genital femenina se practica poco, pero está muy extendida en Egipto, Eritrea, Etiopía, Somalia y un gran área del centro oeste del continente.
Tradicionalmente significa mantener la virginidad, asegurar el matrimonio y mantener bajo control la sexualidad femenina, convirtiendo a las mujeres en máquinas, tanto para asegurar la descendencia a sus maridos como para trabajar duramente, evitando el placer sexual en sociedades en las que son los hombres los que controlan la vida de las mujeres, sobre todo en cuanto a virginidad, moralidad y matrimonio.
En los tiempos de las colonias que países europeos mantuvieron en África, en algunas regiones como Kenia, la ablación se utilizó como forma de resistencia contra el poder colonial.
Egipto, Etiopía, Kenia, Nigeria, Somalia y Sudán se reparten el 75% de los casos de mutilación genital femenina en el continente africano. En Djibouti y Somalia el 98% de las niñas están mutiladas, en Egipto, más el 95%. Se puede hacer de varias formas, todas terriblemente dolorosas y peligrosas: o se corta la mitad superior del clítoris (“clitoridotomía”) o se corta todo él (“clitoridectomía”). Esto último se realiza sobre todo en África central y occidental. Pero esto no es todo, para terminar de “rematar la faena” se pueden eliminar total o parcialmente los labios mayores y menores y suturar (coser) la abertura vaginal dejando un mínimo espacio para la salida del flujo menstrual. Esto se denomina “infibulación” o “circuncisión faraónica”. El 15% de las ablaciones practicadas en el norte de Sudán, Eritrea, Somalia y Etiopía oriental pertenecen al grupo de la infibulación.
Una vez que las mujeres se casan (o mejor, las casan), los maridos usan un cuchillo para abrir las costuras que cierran la vulva, no es necesario añadir que no utilizan anestesia ni desinfectantes. En cada parto las costuras deben ser descosidas completamente y vueltas a cerrar tras el nacimiento de la criatura.
Esta miserable práctica está prohibida en países como el nuestro (España) y la práctica totalidad de los demás países europeos a los que llegan los inmigrantes africanos, y también en muchos países del propio continente africano. Por ejemplo en Senegal se prohibió en 1999, pero esto sólo ha empeorado las condiciones en las que se practica la ablación, que ahora además de antihigiénicamente, se produce de manera clandestina. Está tan extendida que incluso personas con formación universitaria admiten estas mutilaciones y las promueven.
En España se persigue de manera especial esta práctica hasta el punto de que si se sospecha que una niña que vive en nuestro país va a ser sometida a la ablación en un viaje a su país de origen o el de sus padres, las autoridades pueden quitar su custodia a los progenitores, pero sólo en los casos en los que exista alguna sospecha.
“Si una chica no está purificada irá con hombres. Esto protege el honor de las mujeres. De otra manera pasaría como en América, donde las chicas salen con chicos. Los que dicen que esto no ocurre así mienten al 100%” esto es lo que comenta una chica egipcia de 16 años. Otra dice: “Nadie se puede casar sin ello”.
¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Pues ahora imaginad que os lo hacen a vosotras.


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4 Comentarios en “Ablación, rito cruel”
qe cosa tan horrible, las mujeres se convierten en un mero abrigo sexual para los hombres, sin siquiera poder disfrutar un poco el a veces doloroso desvirgamiento..
es una practica demasido cruel
m pone mal saber q existen personas q aun
tengan ese tipo d pensamientos
es increible ver como estas practicas a un se llevan a cabo. No es posible que las madres de las niñas k son sometidas a esa practica esten dispuestas a soimeterlas a semejante barbaridad, es incomprensible como una amdre es capaz de ver sufrir as su propia hija y arriesgar la vida de esta con tanta frialdad, colo por motivos religiosos.
Yo creo que se puede hacer mas de lo que se hace para evitar que esto siga pasando
esto no es una practica religiosa, aunq se contempla como ella. Yo me estoy informando ya q escribo a pesar de mi edad y me gustaría escribir sobre esto ya q lo veo algo interesante y desconcertante. Las madres en paises como estos no tienen elección, es el marido el que decice por ellas aunque esto pueda parecer increible en el siglo en que estamos, aunque nosotros hemos salido de una situación parecida no hace mucho…