Cada mes la misma historia, el mismo dolor. Tu vida se detiene esos días, porque lo único que puedes hacer durante unas horas es recostarte, y esperar a que alguno de los múltiples antinflamatorios que has probado haga su efecto.
Si sabes mejor que nadie a qué nos estamos refiriendo, lo primero que has de hacer es acudir al médico, para descartar que las menstruaciones dolorosas (dismenorrea), que estás experimentando, no sean consecuencia de otros problemas: inflamación del endometrio o la pelvis. Para estos casos pueden administrarse anticonceptivos orales, que regulen los niveles hormonales en el cuerpo.
Las recomendaciones que hoy te vamos a hacer, van encaminadas a un nivel preventivo, para aquellas reglas dolorosas, que se deben a contracciones uterinas más intensas de lo normal, por un exceso de prostaglandina.
Primer aliado: la medicina natural. Hay varios complementos dietéticos que pueden aliviar:
-Aceites Omega-3 presentes en alimentos y comlpementos tales como las semillas de lino, el aceite de onagra, o de borraja, reducen la inflamación y regulan la producción de hormonas.
- Infusiones de manzanilla, caléndula, tomillo o té de frambuesa fortalecen el tejido uterino
Segundo aliado: la positividad. Actitudes positivas hacia la menstruación, no encerrarse en casa y limitarse en el funcionamiento normal de la vida cotidiana, son buenos recursos de afrontamiento. Tener molestias no es sinónimo de estar convaleciente y postrada en la cama, esto hace que te auto-observes más frecuentemente y te centres en el dolor. Es importante distraerse, leer, escuchar música, o caminar, aunque sea por breves momentos.
Tercer aliado: técnicas de relajación muscular focalizadas en la zona del vientre, que relajen esa zona ante los primeros síntomas. Pueden adquirirse y entrenarse en cursos de yoga, de forma continuada, para evitar posponer los ejercicios hasta el mismo instante del dolor.
-Ejemplo: cuando se inspira se retraen las piernas en posición fetal, y cuando se expira se estiran lentamente, relajando la zona pélvica.
-Pueden complementarse con actividades de meditación, en las que se visualiza cómo u
na ola de calor agradable va amortiguando las contracciones del útero.
Cuarto aliado: la cinesiterapia. Esta rama de la fisioterapia, basada en el movimiento como herramienta para el tratamiento de enfermedades, también puede ayudarte a fortalecer y activar la musculatura abdominal y lumbar afectadas. Igual que acudes a darte un masaje por una contractura de espalda, también puedes hacerlo para el dolor menstrual. A través de movimientos pélvicos específicos, se favorece la irrigación sanguínea de esa región, así como la relajación de los órganos reproductivos femeninos internos. La menstruación no tiene por qué ser un problema ni una limitación, si facilitas el proceso a tu cuerpo.


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