Disfunciones sexuales, Salud, Sexo

El cáncer de testículo

Por P. Córdoba, el 25 de Abril de 2008

estatua testículo¿Quién no ha visto alguna vez un anuncio de prevención del cáncer de mama?, ¿quién no se ha hecho una revisión de las mamas o conoce a una mujer que se las ha hecho?. Si en estas preguntas cambiáramos la palabra “mama” por “testículo”, probablemente muchos enmudecerían, porque lo cierto es que las enfermedades de los órganos reproductores masculinos son más desconocidas, o al menos pasan más desapercibidas tanto por la sociedad en general, como por los protagonistas varones en concreto.

Las visitas al urólogo no se dan, ni mucho menos, en la misma frecuencia que la asistencia al ginecólogo, y todavía sigue pensándose que la salud y la atención de los genitales es “cosa de mujeres”. En un artículo anterior, os comentábamos la importancia de autoexplorarse los testículos después del baño, de la misma forma que, una vez al mes, las damas se palpan sus senos para estar familiarizadas con cualquier pequeño cambio que haya podido producirse, y procurar así una detección precoz de algún trastorno, lo cual muchas veces es la mejor garantía de éxito en el tratamiento posterior.

Lo mismo podemos aplicar cuando hablamos de cáncer de testículo, una enfermedad donde las células de esta glándula sexual, situada en una bolsa (escroto) bajo el pene, se convierten en malignas o cancerosas. Es un cáncer de baja tasa entre la población masculina en general (sólo un 1% de entre todos los cánceres que padecen los varones), y de mayor incidencia en la franja de edad de los 15 a los 35 años.

Es importante saber que hay ciertos factores de riesgo que predisponen a su presencia:

-Testículo sin descender (criptorquidia).El riesgo no disminuye aunque se haya modificado adecuadamente tras una operación.
-Anormalidades congénitas en el testículo, pene o hernias inguinales.
-Cáncer de testículo previo. Pese a haberlo superado, siempre se tiene más riesgo de que se presente en el otro, que si no se hubiera padecido nunca.
-Antecedentes familiares (padre o hermano) de cáncer de testículo.

Si te identificas con alguna de estas variables de riesgo, no es que tengas que preocuparte más que otros, simplemente tienes que ocuparte más que el resto, y acudir a las revisiones y exámenes testiculares con tu médico más asiduamente. De todos modos, la sola presencia de alguna de estas condiciones no implica el desarrollo de un cáncer de testículo, sólo genera un incremento en la posibilidad de desarrollar esta enfermedad.Sin hallarse entre la población de riesgo, cualquier hombre, sobre todo que tenga las edades antes señaladas, debería autoexplorarse sus testículos mensualmente, con el objetivo de localizar lo antes posible algunos de los síntomas que a continuación os vamos a referir, y que pueden correlacionar con un cáncer, aunque insistimos que también con otros trastornos testiculares:-bultos o inflamaciones en los testículos.
-dolor o molestias en ellos o en el escroto.
-sensación de pesadez, ardor, picor o escozor.
-dolor agudo en la espalda, abdomen inferior o ingle.
-acumulación repentina de líquido en el escroto.
-cambios en la textura de la piel o el tamaño de los testículos.

Por eso, para determinar con exactitud el diagnóstico suelen hacerse otras pruebas de laboratorio: como análisis de sangre para valorar los niveles de marcadores tumorales, una ecografía del escroto para evaluar posibles inflamaciones por si fueran debidas a infecciones no tumorales, y la biopsia (examen microscópico del tejido testicular) Si las pruebas dictaminaran que se ha desarrollado un cáncer testicular, es reconfortante saber que hay una alta tasa de éxito (95%) con los tratamientos disponibles en la actualidad, especialmente cuando se revela en un estadio inicial.duchaUna de las grandes preocupaciones, tras garantizar que la vida no corre peligro, es cómo va afectar el padecer esta enfermedad a la vida sexual. Es comprensible si tenemos en cuenta que la autoimagen íntima puede verse modificada en hombres jóvenes y sexualmente activos, puesto que es la franja de edad a la que va más asociada este clase de cáncer.La capacidad sexual no tiene por qué verse afectada si el otro testículo está sano, pudiendo tener erecciones con normalidad y producir espermatozoides. La fertilidad, excepto en los casos en los que se haya tenido que recibir quimioterapia y/o radioterapia, no se ve dañada.Si tuvieran que someterse a dichos tratamientos una opción recomendable es congelar previamente el semen para poder emplearlo en un futuro a través de técnicas de fecundación asistida. Ha de quedar claro que este tipo de cáncer no puede transmitirse a la pareja por mantener relaciones coitales, y que si disminuye el deseo sexual no es por la enfermedad en sí, sino por la alteración en la autoimagen corporal que supone el hecho de haber perdido un testículo. De ser así, puede subsanarse con ayuda psicológica y con un implante o prótesis que se coloca en el escroto después o en el mismo momento de la intervención quirúrgica.En ocasiones, hay que extirpar también algunos ganglios linfáticos del abdomen, que no causan necesariamente dificultades para la erección o el orgasmo, pero que si interfiriera con la eyaculación podría ocasionar problemas de esterilidad. No obstante, a veces se puede aplicar una técnica especial de cirugía que preserva los nervios implicados al eyacular.

En caso de tener que darse radioterapia, la producción de espermatozoides se vería perturbada, pero en año y medio o dos años la fertilidad podría volver a recuperarse. Aunque con la quimioterapia, los efectos secundarios sobre la fecundidad también pueden ser reversibles, es menos probable.

La reincorporación a la vida sexual es totalmente recomendable, y el momento de hacerlo dependerá de la prescripción médica. El hombre que ha sido operado, únicamente ha de cuidarse de adoptar posturas que no le resulten molestas, o requieran un esfuerzo. Otro aspecto que puede ser de gran ayuda es que la pareja se muestre comprensiva, y facilite un clima de comunicación donde poder expresar con confianza los miedos, preocupaciones y dudas. Si él percibe que su compañera lo evita, o elude hablar del tema, se sentirá rechazado y contribuirá a anticipar negativamente y con ansiedad los futuros encuentros sexuales.

Foto1: Daquella manera
Foto 2: Monochrome

Comentar | Trackback
Entradas Relacionadas


Comentarios en “El cáncer de testículo”

Aún no se han realizado comentarios.

Deja tu comentario

 

 

 


 

Previsualización del Comentario

Patrocinadores Anúnciese aquí

  • Cursos en www.aprendemas.com
    ¿Necesitas formación?
    Cursos
    Master
    ¿Patrocinamos tu web?

Enlaces Recomendados Anúnciese aquí

Secciones

Canales

Sindicación

Agrega este blog a tu lector de feeds

¿Qué es un lector de feeds?

Red de Blogs SmallSquid

Red de blogs Weblogs.cat

Blogs Asociados a la Red SmallSquid

Enlaces de Interés

  • JESSICA (24)
  • amatista (12)
  • Talisa (11)
  • Adriana (10)
  • Camino (7)
  • isabel (4)
  • Miriam (4)
  • CARLA (3)
  • jose (3)
  • pepi (3)

© Copyright 2006, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio
[X] Cerrar
Powered by ShareThis