Los problemas de erección para muchos hombres representan un gran impedimento a la hora de disfrutar plenamente de su sexualidad. Algunos se sienten limitados y avergonzados hasta tal punto que no se atreven a acudir a un urólogo o médico de cabecera que pueda valorar el motivo de su disfunción y el tratamiento que más les conviene. Detrás de un gran porcentaje de casos hay preocupaciones, ansiedad y estrés que también podrían solventarse en la consulta de un psicólogo o sexólogo. Pero no son pocos los que por pudor, prejuicios o desconocimiento optan por utilizar la vía rápida y frecuentemente peligrosa de la automedicación.
Y es que acceder a determinados fármacos está a la orden del día. Prácticamente cualquier persona ha recibido alguna vez correos electrónicos que informan de múltiples ofertas relacionadas con la venta de medicamentos bajo el eslogan de “potenciadores sexuales o de la erección” con el reclamo de comprarlos a precios muy bajos y sin tener que pasar por las incómodas preguntas de rigor y protocolo del profesional sanitario.
Este es el caso del Viagra, cuya comercialización está más que extendida por la red. De hecho, es uno de los productos más falsificados del mundo, por lo que su venta on line en algunas ocasiones, además de ser ilegal y realizarse sin prescripción médica, puede ser peligrosa para la salud, sirva de ejemplo cuando se sustituye por un placebo o por otro tipo de sustancias como polvos de talco, cera de suelo y pintura de asfalto. Pero ¿saben todos los consumidores los riesgos que asumen al obtener este tipo de pastillas por Internet?. La respuesta es que no siempre están asesorados lo suficientemente, y otras veces hacen oídos sordos a las advertencias que vienen anunciando los Ministerios de Sanidad de los distintos países.
Hace menos de 4 años la prensa publicó que la FDA (La Dirección de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos) alertaba sobre los efectos secundarios que podía tener el Actra-Rx, un fármaco que salía al mercado como medicamento natural contra la impotencia, pero que en realidad contenía un principio activo de la Viagra (sildenafilo). Si era ingerido junto con la medicación que tenían que tomar los diabéticos, hipertensos o enfermos cardiacos podía provocar peligrosas bajadas de tensión. Este ejemplo denota cómo estas páginas de Internet no ofrecen información completa sobre los efectos secundarios o interacciones con otros productos, ya que en su mayoría llegan al consumidor sin prospecto ni envase para que pasen desapercibidos y no se detecten en las aduanas, por lo que no se conoce ni su procedencia ni si es un sucedáneo con un nombre falso.
La red se ha convertido en el “supermercado” de las medicinas sin receta médica, donde muchos jóvenes compran Viagra habitualmente los fines de semana mezclándola paradójica y peligrosamente con el alcohol, que en grandes cantidades inhibe la erección. El problema se agrava cuando el fármaco está manipulado, lo que se ve facilitado con su venta por Internet.
Sin embargo, es realmente difícil parar este tipo de comercialización como se recogió en un informe elaborado por expertos en materia penal de la Unión Europea del 2006, en el que se reflejaba como el 57% de los spam (correos por la Red basura o no solicitados) afectaban a productos de salud, el 44% de la Viagra que se vendía en la red era falsificado y el 95% de las medicinas expuestas eran inseguras. Pese a que es sumamente complicado determinar con exactitud quién está detrás de estas campañas de falsificación, se sabe que los que manejan los spam se sirven de ordenadores zombis que alguien dirige desde un lugar remoto, dando la orden de enviar esos mensajes fraudulentos. Se mantiene la oferta porque la demanda continua vigente, por eso es fundamental empezar informando al consumidor de los riesgos que conl
leva.
Por otra parte, en España existen farmacias que trabajan también vía Internet y que han incluido la opción de “tienda virtual” como uno más de sus servicios, bajo el marco de la legalidad mediante la receta electrónica o vendiendo productos de parafarmacia. Aún así, conviven con otras farmacias virtuales ilegales que siguen comerciando con esos productos peligrosos.
Es importante señalar que, incluso adquiriendo el Viagra sin adulterar, es mejor hacerlo por recomendación médica, ya que un mal uso o abuso de ello (tomando más de la dosis adecuada, combinándolo con alcohol o interfiriendo con otras enfermedades o tratamientos) puede acarrear contraindicaciones como: congestión nasal, cefalea, insuficiencia cardiaca, etc., porque la vasodilatación que favorece se produce a nivel general, no sólo en el pene. Y aunque actualmente existen nuevas dosis mejoradas como “Levitra” y “Cialis”para minimizar los daños contra la salud es esencial acudir al médico previamente a su consumo.
Si nos detenemos a reflexionar sobre las causas últimas que subyacen al triunfo en ventas que ha alcanzado la Viagra en la red desde su nacimiento como medicamento hace ya una década, hay varias preguntas que podemos plantearnos:
- ¿Qué tabúes y temores se esconden todavía en pleno siglo XXI para que un hombre se avergüence de padecer una disfunción eréctil hasta el punto de preferir la compra por Internet, privándose de ser atendido adecuadamente por un médico?.
- ¿Qué desinformación existe acerca de la sexualidad entre los jóvenes que veneran y dependen tanto de la pastillita para conseguir tener relaciones sexuales placenteras, a pesar de no tener ninguna alteración orgánica?.
- ¿Qué tipo de consumo alienado estamos haciendo que hemos equiparado la compra de medicamentos a la elección por catálogo como si de una pizza se tratara?Foto1: flickr
Foto2: San Yhi


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