Sexo, Sexualidad

¿Con la luz apagada o encendida?

P. Córdoba
07:00h Viernes, 18 de julio de 2008
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-”¿Por qué apagas la luz?. ¡Acabo de tropezarme con mis propios calzoncillos!”
-”¡Pues yo con ese foco de interrogatorio policiaco no hago nada, eh!”

Hay quien prefiere improvisar y variar en materia de sexo, mientras otros optan por seguir escrupulosamente un ritual de alcoba, manteniéndose fieles a sus gustos o manías, entre los cuales figuran una serie de preliminares como el de apagar la luz. Y es que el “on” o el “off” del interruptor es un elemento importante de la seducción, pues no es lo mismo tocarse a contraluz, que besarse adivinando las formas, que recrearse en el cuerpo del amante con el sol de la mañana.

Mantener relaciones sexuales a oscuras o con la luz encendida puede modificar significativamente las sensaciones físicas de placer, y sobre todo el componente subjetivo de la excitación, porque los sentidos que intervienen (vista, tacto) no se potencian en el mismo grado en un caso que en el otro, y porque además no es igual observar y ser observados que imaginar. Veamos esto más detalladamente:

A plena luz.
Supone un despertar del deseo principalmente a través de la vista, del lenguaje del cuerpo (de las miradas, de las sonrisas, de los gestos), de la insinuación del desvestirse y de la erótica de la lencería. Es una opción que favorece la erótica de la mirada. Con la vista como elemento del cortejo uno puede mostrar sus mejores atributos y admirar los del otro. ¿Quiénes son partidarios de esta modalidad?.

  • Las parejas que gozan especialmente viendo disfrutar a su compañer@ por medio de su expresión facial. Las que se excitan sobremanera si pueden contemplarse a la vez en un espejo, mientras experimentan con distintas posturas o artilugios de estimulación, gustos todos ellos que requieren de la luz, ya que se centran fundamentalmente en mirar con tintes voyeuritas, que nada tienen que ver con las parafilias en las que se excitan acechando a la persona objeto de su deseo a escondidas.
  • Los que gustan de sentirse observados e integran el exhibirse entre sus juegos: desnudarse lentamente para el otro a modo de strip-tease, masturbarse mientras el compañero mira, etc. Tampoco esta preferencia tiene que ver con el exhibicionista parafílico, que busca exponer sus genitales a personas que no consienten y a partir de este temor o asombro excitarse.
  • Quienes se muestran desinhibidos, orgullosos de su cuerpo y mantienen una relación de gran confianza con su pareja sexual, son capaces de disfrutar admirando y estimulando determinadas zonas erógenas sin ningún tipo de pudor y con la luz encendida.



Luz apagada.
Esta alternativa conlleva el privarse temporalmente del sentido de la vista para delegar el protagonismo al tacto, e inclusive al oído. La excitación corre a cargo de lo que se adivina, se imagina y fantasea mayoritariamente. Al no haber luz, los amantes se buscan con las caricias o los labios, lo cual favorece un encuentro pausado, en el que es más probable que no se estimulen directamente los genitales, puesto que hay un juego táctil más amplio. Entre los que se decantan por esta elección podemos hallar:

  • Las parejas que empiezan a tener sus primeros encuentros sexuales, y aún no sienten absoluta confianza. Se inclinan por hacerlo a oscuras porque así se sienten más desinhibidos para probar nuevas posturas o nuevos juegos sexuales, sin la timidez o ansiedad que les genera el verse observados.
  • Los que no se encuentran a gusto con su cuerpo, porque han ganando más kilos de los que les gustaría, o porque hay zonas de su anatomía que no acaban de aceptar. No estamos diciendo que todo el que elija hacerlo sin luz tenga una baja autoestima, pero es cierto que algunas personas con un autoconcepto negativo o miedos sexuales, hallan en la oscuridad un terreno cómodo donde poder entregarse al sexo sin sentirse evaluados y sin la continua preocupación por lo que pensará el otro sobre su atractivo físico.
  • Quienes disfrutan de una sexualidad con la que descubrirse a través del tacto. También es una buen escenario para todas aquellas parejas que están tratando de resolver alguna disfunción sexual, pues la luz apagada favorece el ejercicio de focalizar la atención en las sensaciones placenteras sin tener prisa ni obsesión por llegar al orgasmo, disminuye la ansiedad anticipatoria que padecen algunos hombres con dificultades de erección, y ayuda a llegar a la cima sexual a algunas mujeres que se inhiben durante el coito al sentirse examinadas.

Ahora bien, en el sexo como en la vida las cosas no son blancas o negras, luego no tenemos que escoger solamente entre estas dos opciones (con luz o sin luz), dado que hoy en día hay gran variedad en cuanto a iluminación se refiere, y según los focos que se adquieran se puede jugar con distintas intensidades en la estancia, diferentes colores, lámparas con posibilidad de graduar la luz, velas que otorgan una penumbra romántica a la habitación, etc.

No podemos olvidar que también podemos inclinarnos por la luz natural y sus variaciones a lo largo del día: los primeros rayos matutinos que se cuelan por la persiana bajada, el atardecer de una playa, o las primeras sombras de la tarde, todo puede ser de lo más sugerentes.

En conclusión, lo ideal sin duda es preguntar a la pareja por sus preferencias, para que ninguno de los dos se sienta incómodo, y ante opiniones opuestas que no cunda el pánico: apagad la luz, y encended unas velas aromatizadas, así el que se sienta más inhibido tendrá su espacio de protección, y al que le guste observar podrá deleitarse con las sombras de los cuerpos sobre la pared.

Foto1: yodoo
Foto2: Onairelay

Comentarios (2)

  • Clara
    22:37 6 noviembre 2009

    ola
    bueno lo q pasa es q quiero tener mi primer encuentro con mi novio
    pero la vdd me da muchisima pena, me da pena preguntarle q le gusta :(
    como le puedo hacer para quitarme este miedoo y como le hago para q el se sienta comodo

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