Hay personas que piensan que el sexo el algo que sólo tiene que ver con la fisiología de las personas, por tanto se cierran en gran medida, a la posibilidad de llegar a un auténtico conocimiento y por tanto a un auténtico, placer. En realidad, como en casi todos los aspectos de la vida uno debe mantener una actitud positiva, es decir una disposición imaginativa y sobre todo abierta y en este caso en particular (lo sexual), no seguir más que las reglas que tienen que ver con el deseo en sí mismo, ya que esto será la clave más importante para aumentar el placer en la cama.
Pese a esto, con muy poca frecuenta se toma en cuenta que para logara llegar a un placer elevando hay que tener cierta predisposición, es decir un buen estado de ánimo. Por tanto, yo creo que una de las grandes creencias que se deben desechar (ya que es la culpable de muchas de las frustraciones y decepciones) es ese que dice que los hombres siempre están preparados y que además son capaces de excitarse y por ende, “cumplir” con dicho rol sexual en cualquier momento o circunstancia.
En realidad, todas las personas, sea cual fuere su sexo o su orientación sexual necesitan tener un estado físico y también emocional con los que pueda tener relaciones sexuales de una manera satisfactoria. Esto quiere decir que las prisas, las nerviosismos, los desconfianzas y la depresión (podría enumerar muchos más pero digamos que estos son los más recurrentes) son factores emocionales que van a incidir de una forma significativa al momento de que ambas partes se estimulen por lo que podrían anular el deseo sexual. Así, negar que estos sean factores negativos y por tanto, restarles importancia pretendiendo hacer que el acto sexual sea o se convierta en algo mecánico y por ende, solamente fisiológico lleva, en casi la mayoría de casos, a la insatisfacción.
De esta manera, debido a que cada persona es distinta, existen hombres que se excitan muchísimo cuando ejercen un papel activo que por tanto los lleva a tener una posesión de cada parte del cuerpo de su pareja, entonces, la besa, la acarician, la penetran y por tanto disfrutan de cada una de las respuestas que ella pueda tener. Así, esta situación incrementa su pasión sexual y le permite inventar nuevas formas de amarla (tal vez con juegos, juguetes, fantasías extraídas de videos o libros, etc.) para así complacerla mucho más. De otro lado, hay hombres que quienes por su forma particular de su forma de ser, tal vez personas un poco más sensibles, prefieren dejarse estar en los brazos de su amante y por tanto, permiten que ella sea quien tome la iniciativa en casi todas las veces. Este tipo de personalidad va despertando poco a poco al ritmo de su pareja, es decir mientras ella vaya dándole placer, buscando de una manera lenta, hipnótica pero muy sensual haciendo que este despierte poco a poco toda la potencia de su amante.
Así, lo cierto es que cualquiera sea el rol que el hombre escoja, la vía para disfrutar a plenitud se debe basar en dejarse llevar por el mismo instinto sexual en sí. La sexualidad es un terreno que no tiene reglas fijas, así el modo en que uno la vive la decide uno mismo (con la pareja) con el único fin de que ambos puedan aplacar sus ansias y deseos y por tanto, hasta que este vuelva a despertar aún con más potencia.
Ambiente de intimidad
El sexo, como cualquier otro aspecto que mejore la vida, demanda de una apuesta verdaderamente valiente, es decir su secreto consiste en dejarse llevar olvidando prejuicios o ideas que puedan hacerte sentir ridículo/a y que te liberen de falsos pudores que limiten el verdadero goce.
Cuando dos seres humanos eligen compartir placer de manera carnal entonces, empiezan a edificar de manera conjunta una verdadera obra sin cálculos, ni ideas previas, y esto se debe a que en la intimidad la fantasía y el erotismo en la pareja son la base para todo un templo consagrado al más puro goce.
Es bastante difícil encontrar mejor goce en una relación sexual, que la de dos personas que pueden llegar a comunicarse sus fantasías sexuales. En realidad, los amantes que pueden caminar la ardua ruta del sexo, sin que se piense que esto se reduce a un orgasmo (en el caso de la mujer) o a la eyaculación (en el caso del hombre) entonces, son capaces de descubrir un insaciable placer sexual con el que aprenderán a disfrutarlo con total plenitud.
Cuando se crea ese clima de emociones que en verdad es único ya que excita la piel, entonces, se despiertan todas las zonas erógenas del cuerpo y se puede percibir con mucha lucidez que el deseo ha surgido con la mayor fuerza, es decir con una fuerza a la que no te puedes resistir ya que en ese momento se abren las puertas del placer y por tanto, ya no se quiere volver atrás.
Y por tanto, como en toda ceremonia, el sexo precisa de un lugar apropiado para realizarse tal y como debe ser, es decir un lugar donde los amantes puedan acariciarse todo lo que deseen haciendo que se incremente el erotismo, los sonidos, la temperatura, los colores, los olores y también las texturas que ayudarán a que la pasión sea mucho más alta.
En realidad, al igual que la gastronomía, el erotismo es un placer que con el tiempo, o mejor dicho con el conocimiento, se va refinando. Por tanto, erotiza a tu pareja, ¿cómo? A traces de todo tus sentidos y así enciéndelo con nuevas experiencias, es decir murmúrale, háblale, acarícialo y bésalo, ya que así le podrás hacer llegar el mensaje que esa es la clave para calmar el deseo propio y el tuyo.


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1 Comentario en “Psicología de la sexualidad”
Hola, estoy en busca de ayuda sobre el como platicar con adolescentes sobre sexualidad, del como disfrutar sin pasar por alto la importancia del cuidarse, estare al pendiete de su ayuda