Sexo, Sexualidad
La apuesta: menos libido, mayor satisfacción

Sexualidad y menopausia

La posibilidad de contrarrestar manifestaciones fisiológicas que atentan contra la plenitud de la vida sexual de la mujer menopáusica es un desafío.
Por Miriam Romero, en 11 de Agosto de 2008

El climaterio es el proceso que describe la transición entre la etapa reproductiva y la no reproductiva. Es un fenómeno de progresión paulatina, no se desarrolla en todos los órganos simultáneamente. En el sistema endocrino la actividad del ovario declina, en general antes que la de otros órganos.

Durante este período se diferencian dos momentos, el primero que corresponde a la perimenopausia que comienza algunos años antes del segundo momento que es la menopausia. La menopausia se inicia cuando se cumplen los doce meses consecutivos de amenorrea. Se calcula esto ocurre entre los 48 y los 52 años de edad.

La perimenopausia comprende el tiempo de transición entre los ciclos menstruales normales y la completa cesación de la menstruación. Durante esta etapa se producen cambios hormonales:

· Disminución de la función ovárica, (por lo tanto de testosterona, hormona relacionada con el deseo)

· Descenso estrogénico

· Elevación de la hormona luteinizante y folículo estimulante.

Los problemas bien tipificados son la dispareunia (dolor durante las relaciones), y la sequedad vaginal, los cuales se deben en esencia a la disminución de los estrógenos. La falta de lubricación muchas veces provoca la disminución de la excitación sexual, la que se relaciona además con diversos factores psicológicos, como la depresión, la ansiedad, la dificultad de relacionarse con la pareja. Es común que la mujer se queje por la disminución de la libido y que le resulte difícil aceptar la ausencia de deseo. En estos casos hay nostalgia de deseo, deseo del deseo, y por ende frustración. No se trata de problemas sexuales visibles sino de una deficiencia pulsional. No hay relación entre placer y deseo, como tampoco entre deseo y orgasmo, o placer y orgasmo. La indiferencia libidinal suele vincularse con una evolución depresiva.

Otros problemas que pueden presentarse son los siguientes:

· Perturbaciones vaso-motoras: oleadas de calor y sudores nocturnos.

· Alteraciones de humor, nerviosismo

· Perturbaciones de la concentración y de la memoria

· Dificultad de excitación

· Incapacidad de alcanzar orgasmo

· Ansiedad por el desempeño sexual

· No encontrar el sexo agradable.

La menopausia tiene igualmente consecuencias sobre la piel:

· Sequedad, por disminución de la actividad de las glándulas sebáceas.

· La piel se afina y pierde su elasticidad; las arrugas se agudizan.

· Tono pálido. Disminución de la renovación celular.

A pesar de que existen manifestaciones comunes en el climaterio, éstas dependen mucho de cada mujer. En general, constituye un duelo, ya que implica, por una parte pérdida de la juventud y por otra, la pérdida de la capacidad reproductiva, se pierde todo lo que se ha recibido durante la pubertad. El proceso climatérico se realiza siguiendo un orden inverso al que se observó durante la adolescencia, es decir, el organismo desciende ordenadamente los escalones que ha ascendido, atravesando las mismas etapas pero en dirección contraria. De este modo el aparato reproductor luego de madurar hasta llegar a la etapa de procreación se va deteriorando en cuanto a sus funciones.

Los duelos que deben ser elaborados con no poco esfuerzo. Durante la etapa de Premenopausia (40 a 50 años) la menstruación aún existe, pero ahora adquiere un significado importante, diferente, constituyéndose en la prueba de idoneidad biológica. Este hecho hace que la mujer no renuncie del todo a la maternidad, y es frecuente que se reavive el deseo de tener más hijos.

La declinación fisiológica se puede llegar a sentir como la proximidad de la muerte; la vida puede comenzar a perder sentido, y aparecer un estado de aflicción psíquica. Por otro parte, pueden aparecer ideas hipocondríacas que la mayoría de las veces tienen una relación con los órganos genitales.

Teniendo en cuenta que el proceso biológico se percibe antes que los cambios orgánicos, dicha señal interna, combinada con la percepción de los primeros signos de vejez, hace que la mujer vuelque todo el interés hacia sí misma, se crea una lucha por la conservación de la feminidad.

El ejercicio físico permite mantener un registro del propio cuerpo, mejorando su aspecto, la elasticidad, vigor, fortaleza y resistencia, con el sentimiento de bienestar que esto acarrea. El tener mayor tiempo para realizar dietas y ejercicios mejora la capacidad de respuesta sexual.

También se pueden utilizar parches de testosterona que aumentan los niveles de ésta en sangre y permiten acrecentar el deseo. La testosterona es el principal responsable de la sexualidad, tanto en el hombre como en la mujer; además, mejora la fisiología de la vagina, clítoris y musculatura. Evita la atrofia y el dolor, suprimiendo la aprensión al coito y mejorando la lubricación.

El mayor tiempo de dedicación tanto por parte de la mujer como del hombre a las caricias, a la estimulación de los órganos genitales y la búsqueda de la satisfacción de la otra persona, hacen que la situación sexual mejore significativamente. Y esto debido a que en el sexo influyen una gran cantidad de variables, que incluyen el compañero, el estado anímico, el tiempo, etc. Y todas estas cuestiones, pueden no ser tan positivas en la juventud como sí en la adultez, lo que explicaría por qué, al preguntarle a las mujeres en qué momento disfrutaron más de la sexualidad, muchas afirmen que fue luego de la menopausia.

Además, a veces el cambio hormonal permite que la mujer reencuentre el deseo, por el sentimiento de libertad que se genera. Se libera de los métodos anticonceptivos que pueden resultar a veces un obstáculo o una preocupación por la posibilidad de embarazos no deseados que producen el estrés de la espera de cada mes.

Es un momento vital, en el cual los hijos ya están crecidos, las responsabilidades maternas son menores, se capitaliza el tener mayor experiencia, menores inhibiciones, la no necesidad de fingir los orgasmos.

En síntesis, la mujer se concede permiso para sentir placer, con el egoísmo necesario para la circulación del deseo. Dispone ahora de un tiempo, para sí y para su sexualidad, que antes no tenía por el desempeño de roles que le van dejando ahora más espacio para el desarrollo pleno de su vida íntima.

Por lo que el sexo puede ir mejorando con la edad, si la mujer se lo permite. Ya no tiene que hacer lo que tiene que hacer, por fin puede hacer lo que realmente quiere.

Puede ser menor quizás la frecuencia por la disminución de la libido, pero la satisfacción y el sentimiento de bienestar y de libertad de la mente erótica pueden ir creciendo.

foto 1: ilustración de Violeta Lópiz

foto 2: http://www.flickr.com

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