Trucos sexuales que nunca fallan (II)
Tras la primera parte de la guÃa de trucos sexuales, continuamos con el especial dedicado a los secretos que mejor funcionan en todas las camas del mundo.
-Cómetelo todo-
Más viejo que el andar, introducir la comida en el sexo es algo que nunca falla. Y es que la conexión sensorial entre el placer sexual y el producido por unas buenas degustaciones de delicias de la cocina es más que total. Antes de lanzaros a convertir vuestros cuerpos en mesas de un buffet libre japonés, pensad que como en todo, la justa medida es la más apropiada.

La excitación mediante la comida es un camino siempre de éxito
El toque sexy se consigue poniendo en juego pequeñas piezas de alimentos que ya de por si nos denoten erotismo y que cuenten con denominación de origen afrodisÃaco. Los que nunca fallan, evidentemente, son los sabores dulces, que combinan perfectamente con el acto sexual. Los clásicos son la nata montada, el sirope de chocolate, mermeladas de frutas, etc. A estos deliciosos toppings podemos añadirle las también tradicionales frutas del amor, como son las cerezas, las fresas, frutos exóticos… Entran pegando fuerte en esta “cocina sexual” otros sabores menos convencionales, como pueden ser la crema de cacahuete, miel, dulce de leche, merengues… La cuestión, como todo el rato decimos, es innovar y sorprender al otro comensal. Y claro está, la mejor opción es siempre escoger un producto que sea habitualmente del apetito del otro, ya que no tiene sentido darle a nadie a comer castañas si no se las come ni en la mesa.
Para poner en práctica este festÃn no apto para diabéticos lo ideal es incorporar una pequeña cantidad del producto con una cuchara en la zona en la que nos gustarÃa lamer (o que nos lamiera). Podemos preparar nuestros platos sofisticados, por ejemplo, mezclando frutas con algo cremoso o, mejor aún, añadiendo unas gotitas de otro sabor distinto en el lado opuesto del cuerpo. AsÃ, el juego consistirÃa en empezar un primero de nata en la nuca, pasar a un segundo de salpicón de chocolate en el pezón y acabar con unos postres de… En todo caso, el resultado será orgásmico para ambos. Para el que se pone las botas con la comida, el deleite es doble, y para el que cumple la función de enorme plato, la sensación será única.
-Besa con lengua-
SÃ, pero no en la boca, obviamente. Clavar un beso de pelÃcula (de los que ponen toda la lengua en el asador), en la zona genital, puede encender una verdadera hoguera de pasión. Somos muchos los que hace tiempo que descubrimos las capacidades ultrasensoriales del músculo oral para llegar a los rincones más inhóspitos. AsÃ, hacerla entrar en escena durante las prácticas de sexo oral nos garantizará una actuación memorable: interpretando un suave cosquilleo, o lamiendo con sensualidad la piel.
Foto: Podknox
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