Sexualidad
Perversiones sexuales: deseo, placer y el borde de la psicopatología

¿Qué son las perversiones sexuales?

Un planteo desde la ética pretende diferenciar las fantasías de los actos, y las modalidades sexuales alternativas, diversas o parciales de las conductas perversas que excluyen el necesario reconocimiento de la condición subjetiva del otro.
Por Miriam Romero, en 5 de Julio de 2008

Las distintas acepciones de la palabra “perversión” desde antiguo hasta la actualidad han dado lugar a un sinnúmero de confusiones y malos entendidos en relación a lo bueno y lo malo, lo permitido y lo prohibido, lo enfermo y lo sano.

Pensemos algunos de estos conceptos:

<!–[if !supportLists]–> 1. <!–[endif]–>Desde lo coloquial el perverso es alguien sumamente malo, que causa daño intencionalmente. Y que obtiene un placer en ello. Un placer de tipo sexual.

<!–[if !supportLists]–> 2. <!–[endif]–>La utilización popular de la palabra perversión se relacionó erróneamente con supuestas desviaciones sexuales, como por ejemplo la homosexualidad, concepción casi desechada en la actualidad.

<!–[if !supportLists]–>3. <!–[endif]–>Freud ha desarrollado la teoría sexual infantil, aludiendo a “los niños como perversos polimorfos” (“polimorfo”: que puede adquirir distintas formas sin perder la original). La referencia a la sexualidad infantil tiene aquí un sentido no genital, es decir alude a la obtención de placer de los niños por satisfacción de órganos que se van transformando en zonas erógenas predominantes a lo largo del desarrollo psicosexual del individuo. Esto es la sexuación que se va dando por un recorrido pulsional a partir del nacimiento y hasta la adultez. Perverso porque la obtención de placer se produce a partir de satisfacciones de pulsiones parciales, no acordes al fin genital que suponía Freud era producto de la madurez sexual. En definitiva, lo que Freud quiso decir es que un niño cuenta con tantas posibilidades como zonas capaces de proporcionarle placer.

<!–[if !supportLists]–>4. <!–[endif]–>Desde el punto de vista psicoanalítico la perversión tiene el valor de una estructura nosográfica, junto con la neurosis y la psicosis, resultado de la dinámica edípica. La neurosis sería entonces el negativo de la perversión. En este sentido el perverso actúa lo que el neurótico fantasea. El perverso cree y reniega la castración (“la falta”) como modo de evitar la angustia.

Una de las mayores preocupaciones que provocan las fantasías sexuales tiene que ver con el miedo a convertirse o descubrirse un perverso. A veces pueden provocar temor que se cumplan, o miedo que la pareja quiera consumar algunas de sus fantasías. De allí la dificultad de muchos para fantasear o para comunicar los contenidos de estas fantasías. En este sentido es importante dejar en claro que no son patrimonio de adolescentes o perversos. Suelen ser un excelente recurso para mantener o despertar el deseo y muchas veces mejorar las relaciones sexuales. Para sentirse libre es importante saber que el contenido de las fantasías remite a situaciones imaginarias, y que no siempre éste contenido es inmoral o malo. Se dan por definición en un plano irreal, no indican riesgo de realización per sé.

<!–[if !supportLists]–>5. <!–[endif]–>Se alude también con la denominación de perverso a todo acto sexual cuyo fin no es el coito, es decir la penetración del pene en la vagina (genitalidad). Hoy se acepta que la sexualidad se resuelve en la búsqueda de estilos de comunicación, en modalidades diferentes de relaciones eróticas que promuevan el placer y la satisfacción del deseo en un intercambio de respeto mutuo. Hay muchas conductas eróticas que se han dado en llamar perversas. Dentro de la sexualidad, existe una serie de actos mal denominados placeres preliminares: fellatio, “cunnilingus”, masturbación o goce del orificio anal. Estas acciones contribuyen a que las personas se exciten para llegar, finalmente, a la descarga, genital o no. O simplemente a la obtención de placer. Sin embargo en el caso de instalarse como objetivos finales y no como fases preliminares de la genitalidad se han considerado perversiones.

Ahora bien, ¿Cuándo se convierte entonces una relación sexual en perversa? Cuando se toma el cuerpo del otro como un lugar de goce despojado de subjetividad. Es decir, cuando se emplea el cuerpo del otro como instrumento, como si fuera un objeto, sin considerar el deseo y el placer del otro, sin reconocerlo como otro sujeto. Bajo la forma que se ejerza, aún bajo la forma de una relación sexual tradicional, esta falta ética define la perversión.

Por ejemplo, toda modalidad sexual, que propenda a provocar sentimientos humillantes o dolorosos, o que involucren a personas no viables para constituir una pareja (como los niños) es patológica y perversa. Modalidades que son llevadas a la concreción de actos que las involucran con fantasías sin las cuales el sujeto resulta incapaz de excitarse o tener un orgasmo. En la perversión lo genital o no genital no está dado por el carácter genitalizado en el sentido de órgano, sino por el carácter parcial o total que se otorgue al otro. Es decir, en tanto el partener es parte, es objeto, no es considerado persona. Lo parcial tiene que ver con lo perverso: no por el empleo de zonas erógenas que no sean las genitales, sino por la manera de percibir desubjetivadamente el objeto de goce que, entonces, pierde sus rasgos de humano. Hablamos pues de modos desubjetivantes con ejercicio perverso, no importa que la relación sea heterosexual o incluso genital: lo que la define es la posibilidad, o no, de subjetivación del otro.

En este punto, conviene separar dos cuestiones. Una cosa es el placer y otra, el goce. Lo primero, como en el caso de comer o beber, puede relacionarse con algo bien somático y real. Pero el goce, por el contrario, se consuma con objetos imaginarios y en relaciones fantasmagóricas: el bebé que goza al chuparse un dedo, seguramente, mientras lo hace, está activando una huella mnémica que lo remite al pezón materno, tibio y nutricio.

Por eso en el amor y en el sexo todo está permitido siempre que haya ética.La ética implica el reconocimiento del otro como persona, como sujeto deseante; lo ético es todo aquello que afecta a lo propio de la condición humana.

Foto 1: http://www.egrupos.net/albumPhoto/308808/photo_30.jpg

 

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1 Comentario en “¿Qué son las perversiones sexuales?”

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[...] es importante decir que esta tipo de perversión sexual japonesa es la opuesta al josei, que se da cuando los hombres tienen una atracción sexual hacia [...]

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