Sexualidad
Una lectura psicoanalítica

El deseo homosexual

La constitución de la masculinidad supone un pasaje por el lugar de la fantasía homosexual que ha dado lugar a erróneas interpretaciones en torno a la identidad sexual
Por Miriam Romero, en 7 de Julio de 2008

En su libro “Paradojas de la Sexualidad Masculina”, la Dra. Silvia Bleichmar presenta una de las hipótesis más originales y polémicas de los últimos desarrollos post-freudianos, con la cual intenta repensar y replantear las complicadas instancias por las cuales transita el hombre en la constitución de la masculinidad.

Por mucho tiempo se pensó en lo complicado del establecimiento de la identidad femenina, en su sinuoso movimiento edípico que conlleva a cambio de objeto de amor y elecciones, por su falta, por la envidia de “eso” que el niño tiene y la mujer quiere tener (el pene), para luego reemplazarlo por objetos que cobrarán simbólicamente el mismo valor, llámese su cuerpo, un hijo, dinero, un hombre, etc.

Sin embargo, la portación física del pene parece no ser suficiente para dar cuenta de la potencia pretendidamente ostentada por la sexualidad masculina. La identidad sexual masculina, se produce por una introyección fantasmática del pene paterno, es decir, por la fantasía de incorporación de otro al que se le atribuye el poder de aportar las bases de la virilidad.

El osado planteo de la Dra. Bleichmar recorre la antropología para corroborar sus hipótesis, recogiendo muchos ejemplos de rituales de masculinización que tratan de resituar la asimetría constitutiva entre niño y adulto, constituyéndose en modos determinantes de subjetivación, es decir de constitución de sujetos sexuados.


Muchas prácticas han sido consideradas del orden homosexual, cuando en realidad representan verdaderos rituales de pasaje a la masculinización. Por ejemplo, en los sambia de Melanesia (archipiélago al nordeste de Australia) se induce la virilidad artificialmente, y debe inculcarse a la fuerza con medios rituales a los jóvenes a quienes se somete a una inducción dolorosa en una secuencia de ritos de transición. En su fase de homosexualidad ritual se obliga a los jóvenes a practicar la felación con el adulto, no por placer sino para ingerir su semen. Supuestamente esto les dará la masculinidad. Si un muchacho no “come” semen permanecerá débil, pequeño. El ritual es considerado un equivalente masculinizante de la lactancia materna ya que es alimento primordial, en este caso proporcionado por un hombre. Pero esta fase homosexual es temporal, y da paso luego a una vida adulta completamente heterosexual, con matrimonio, procreación y demás virtudes masculinas. Así, la homosexualidad es una vía de acceso a la “masculinización”.

La interpretación de lo que la Dra. Bleichmar llama fantasías de masculinización como fantasmas homosexuales es vista, a partir de ahora, como la expresión de la búsqueda de incorporación de la virilidad a partir de la relación con otro hombre.

Y esto es así porque ninguna fantasía puede ser interpretada como si diera cuenta de un otro que desconocemos. No se es egoísta porque se descubra una moción egoísta. No se es asesino porque se descubra un deseo de aniquilamiento. El psicoanálisis puede dar cuenta de aspectos que el sujeto desconoce de sí mismo, pero esto no implica la sustitución de la parte por el todo. No se es homosexual porque se tengan fantasías homosexuales.

Del mismo modo, no se es homosexual en el Inconsciente. El Inconsciente tiene una legalidad que desconoce la diferencia de género. El Inconsciente no tiene voluntad ni intencionalidad. En todo caso será el yo consciente el que puede interpretar este tipo de fantasías, según la individualidad de cada caso.

Que la búsqueda de protección de un hombre respecto de otro puede ser temida por el yo como subordinación homosexual no significa que en el fondo eso sea lo que el sujeto desea, contrariamente a lo que su yo supone.

El deseo de masculinización a través de la fantasía de incorporación del pene paterno o del adulto significativo da cuenta entonces de la búsqueda de las claves que permitan el ingreso del varón al universo masculino.

Ahora bien, esto no siempre es así. Existen aquellos casos en que la elección de objeto es sin dudas, casos en los cuales no existe razón para plantearse nada más. Las elecciones de objeto homosexual pueden ser determinantes de una feliz y segura búsqueda de estilos y modalidades de relaciones erótico – afectivas que den cuenta de los componentes exclusivos de la sexualidad humana: el deseo y el placer. Sexualidad que se resuelve en la entrega íntima, conjunta, de respeto, cuidado y búsqueda de placer mutuo.

La hipótesis de la Dra. Bleichmar pretende saldar lo que ella considera es una deuda con todos aquellos hombres que han recurrido alguna vez a un tratamiento psicoanalítico y han pasado por las vicisitudes relativas a la resolución de una identidad sexual definitiva, que en el plano fantasmático ha producido los tan temidos contenidos homosexuales, con toda la angustia que con ello conlleva la necesidad de una aceptación de algo que parecía evidente pero nada ha tenido que ver con los verdaderos deseos de estos hombres.

La simpleza de interpretarlo como producto de una corriente homosexual -efecto de la bisexualidad constitutiva o de los aspectos no resueltos del deseo erótico por el padre no tiene en cuenta el movimiento estructural que representa. En nuestra cultura, el permiso del goce femenino, ha incrementado el temor respecto de la suficiencia masculina para satisfacer a la mujer, reforzando la fantasía de la mujer insatisfecha, dispuesta a exigir siempre más de lo que se le ofrece y de lo que se le puede dar.

Desarrollos teóricos como éste tienen la finalidad de ayudarnos a comprender algo más sobre la complejidad de la psiquis humana. Y la comprensión trae alivio, permite retomar las riendas de nuestra vida, nos da la sensación de que podemos decidir con libertad, respetando la integridad y necesidades de cada uno.

Silvia Bleichmar fue una de las más prestigiosas psicoanalistas argentinas. Nació en Bahía Blanca, provincia de Bs. As, en 1944. Sus libros, en los cuales realiza una revisión de los paradigmas existentes alrededor de la constitución del psiquismo infantil y de su funcionamiento, han sido traducidos al portugués y al francés, y constituyen material de estudio en numerosas Universidades e instituciones de enseñanza. Falleció el 15 de agosto de 2007.

http://www.silviableichmar.com/biografia.htm

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